El papa Francisco llamó este domingo pascual a poner fin al «clamor de las armas» y los conflictos, y pidió a la comunidad internacional compartir las vacunas anticovid con los países más desfavorecidos.

Francisco dedicó su homilía pascual a los más vulnerables, los enfermos de covid-19, los migrantes, las personas que debido a la pandemia viven en la precariedad y las poblaciones que sufren las guerras.

REPARTO DE VACUNAS
Sobre la crisis sanitaria, Jorge Bergoglio, después de rendir homenaje a los médicos y enfermeras en primera línea de la pandemia, recordó que «las vacunas son una herramienta esencial en esta lucha».

En el espíritu de un ‘internacionalismo de las vacunas’, insto a toda la comunidad internacional a un compromiso común para superar los retrasos en su distribución y para promover su reparto, especialmente en los países más pobres», dijo.

El Papa pronunció su discurso desde una basílica de San Pedro casi vacía. Normalmente, preside estas celebraciones ante decenas de miles de fieles en el Vaticano.

Pero esta vez, por segundo año consecutivo, las restricciones contra el covid-19 en Italia, uno de los países más afectados por el virus con más de 110 mil fallecidos, han impedido este tipo de actos.

La pandemia todavía está en pleno curso, la crisis social y económica es muy grave, especialmente para los más pobres; y a pesar de todo -y es escandaloso- los conflictos armados no cesan y los arsenales militares se refuerzan», criticó el papa argentino, en su homilía en la basílica de San Pedro, antes de la bendición Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo).

El pontífice pidió hacer cesar «el clamor de las armas en la querida y atormentada Siria, donde millones de personas viven actualmente en condiciones inhumanas, así como en Yemen, cuyas vicisitudes están rodeadas de un silencio ensordecedor y escandaloso, y en Libia, donde finalmente se vislumbra la salida a una década de contiendas y enfrentamientos sangrientos».

Fuente: Excelsior