Siendo uno de los emblemas de la capital michoacana, Las Tarascas tienen muchas curiosidades, de las cuales es necesario saber al menos un par de ellas, pues pocos conocerán la historia que hay detrás. Ubicadas entre el cruce de Av. Acueducto y Av Francisco I. Madero Oriente, este monumento se ha convertido en un ícono de la ciudad.
Colocadas en octubre de 1931, éstas fueron esculpidas por Benigno Lara y diseñadas por el artista plástico Antonio Silvia Díaz. Hechas de grava de tabique, cemento y varillas, fueron sustituídas para el año de 1965 por otra fuente obra de Ángel Díaz conocida como “El Huarache”.
Fue hasta mayo de 1984 que llegó la nueva fuente, que es la que todos conocemos y admiramos día con día. Hecha de bronce y esculpida por José Luis Padilla Retana, el monumento se colocó donde estaban las antiguas Tarascas transformándose en uno de los símbolos más importantes de la ciudad de Morelia. Las Tarascas originales, aunque tal vez pocos sepan, se encuentran ahora en la sede de la Expo Feria
Mucho se habla del significado de la obra, pero éste nunca ha sido documentado oficialmente. Realmente también carecían de nombre y se les solía llamar “Fuente de Las Indias”. Entonces cualquier motivo que se le dé a la creación de la estatua es meramente subjetivo pues éste en sí no existe. A pesar de ello cualquier moreliano puede hallarle el suyo y apreciar la belleza de la fuente desde su perspectiva.
