• Monos: mono araña, mono aullador y mono aullador negro.
  • Felinos: jaguar, ocelote, tigrillo, jaguarundi, puma y gato montés.
  • Psitácidos: 22 especies, entre ellas la guacamaya roja, guacamaya verde, loro cabeza amarilla, entre otros
  • Reptiles: 443 especies, como las lagartijas arborícolas, iguanas, tortugas casquito, cocodrilos, lagartija turipaches, monstruo de gila, serpientes de cascabel, entre otros.
  • Aves rapaces: águila real, halcón de Harris, halcón cola roja, gavilán tirano.
  • Peces de agua dulce: del género Cyrpinodon o cachorritos.
  • Especies marinas: pez totoaba, pepino de mar, caballito de mar, corales, pez clarión.
  • Plantas: orquídeas, peyote, palmas, sotol, biznaga barril.
  • Maderas: dalbergias (granadillo, palo de rosa, cocobolo), cedro y pino.

Asimismo, el marco legal vigente permite una mayor participación de la Profepa en la defensa de la flora y fauna silvestre, pues se le reconoce como representante legal de la sociedad para exigir la reparación de los daños ocasionados por conductas que afecten el medio ambiente.

Además, la inclusión del delito de tráfico de vida silvestre en la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada contribuye a darle mayor relevancia a este delito y otorga la posibilidad de agravar la pena que se imponga, y permite la investigación no solamente de las conductas delictivas de manera aislada, sino también sobre la red de vínculos y estrategias utilizadas para la comisión de los mismos.

Finalmente, es importante reiterar la importancia de la participación ciudadana para denunciar y combatir el tráfico ilegal, y de esta forma fortalecer los actos de gobierno.