A diferencia del año pasado, el Gobierno de Guerrero no cerrará sus playas, pero sí suspenderá los viacrucis y procesiones que tradicionalmente se llevan a cabo con motivo de la Semana Santa, a fin de evitar contagios de COVID-19.
Actualmente, Guerrero se encuentra en Semáforo Amarillo y para evitar un repunte de casos por las vacaciones de Semana Santa se tomarán medidas extraordinarias.
El gobernador Astudillo Flores indicó que hoteles y restaurantes podrán operar con aforo al 60 por ciento.
Además, el yate que tradicionalmente sale en la noche también operará con 60 por ciento de aforo y deberá regresar a las 21:00 h.
Las playas, por su parte, cerrarán a las 18:00 h y serán resguardadas por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y Guardia Nacional, cuyos elementos vigilarán que no se supere el aforo de 60 por ciento.
El gobernador de Guerrero destacó que las medidas que se implementarán las siguientes dos semanas están basadas en lo que se hará en otros destinos turísticos como Los Cabos y Puerto Vallarta.
Con información de López Dóriga
