Leonardo Guerri, es un párroco de la Iglesia de Santa María y fue multado por la Agencia Regional para la Protección del Medio Ambiente con 2.000 euros lo que equivale a 47 mil pesos mexicanos, porque sus campanadas eran demasiado ruidosas en Coverciano, cerca de Florencia.
El padre solía tocar la campana por lo menos 200 veces al día, todos los días de 8:00 a.m. a 9:00 p.m., situación que era molesta para los vecinos de la zona que escuchaban el estruendoso ruido que emanan las campanas.
“La Dirección de Medio Ambiente ha iniciado un procedimiento contra el párroco, que respondió con un técnico competente en acústica que había tomado medidas para eliminar y reducir significativamente el volumen de las campanas para garantizar el cumplimiento de los límites legales”.
Cabe mencionar que durante 4 años el párroco recibió peticiones, acusaciones, cartas a la Curia y también al Municipio, incluso recibió amenazas de denuncias penales por perturbar La Paz pública y una solicitud de reparación de daños.
Sin embargo, el sacerdote de Santa Maria In Coverciano, desde hace unas semanas ha silenciado el sonido de las campanas, con el cual marcaba las horas.
Vecinos mencionan que: “Después de todos estos años, en los que hemos pedido reiteradamente que se respete nuestra vida, por fin podemos retomar nuestras actividades dentro de las casas con más tranquilidad. El domingo, día que conviene dedicar para descansar las primeras campanadas empiezan a las 8 y continúan durante toda la mañana”.
Fuente: Multimedios Televisión.
