Con toda la energía como cuando tenía 11 años, Doña Angelita, como la conocen en el mercado Santo Niño ubicado en la ciudad de Morelia, sigue vendidos sus tortillas, sopes, gorditas de diferentes guisados y hasta flor de calabaza; en los adentros de este lugar.
A sus 87 años, Angelita, recuerda los casi 12 kilometros que viajaba desde Charo hasta los mercados de Morelia, cuando era tan sólo una niña para vender sus tortillas cien por ciento hechas a mano, algo que al día de hoy se ha convertido en todo un arte.
“Mis tortillitas, sopes, tortilla de nopal, tortilla Azul, tortilla para taco, flor de calabaza, yo empecé de doce años a vender mis tortillas, más antes nomás había tren y como todo hacía a mano todo así lo hacia , trabaja el día sábado, al día domingo, salíamos a las tres de la mañana cuando nos veníamos caminado de Charo, trece kilómetros teníamos que caminar con la difundida de mi hermana, y aquí estoy todavía echándole ganas”.
Así, al pasar de los años, se ha convertido en una de las comerciantes con mayor antigüedad en este lugar, siendo una de las primeras locatarias en ingresar a este mercado y una de las ultimas en seguir brindando su servicio, acudiendo diariamente desde hace más de 40 años.
“Acabale 47 años este 18 de mayo, pisando aquí el lugar donde estoy pero más antes yo vendía aquí afuera, y ahorita de los compañeros que entraron aquí al mercado ya murieron, ya nomas queda don Toño que ahorita está trabajado su hijo (…) y todos veníamos de Charo y aquí estoy todavía echándole ganas; yo en la casa hago, pelo las papas en la tarde cuando llegamos, pico los nopales para las tortillas y pelo las papas y las pico, ya para dejarlas preparadas para ahora, ese es mi trabajo y lavo mi ropa; no quiero abandonar a mis hijas solita, hasta que dios diga, hasta que dios me esta dando permiso de estar pisando mi lugar, cuando dios quiera, no me va avisar”.
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Con esta tradición familiar que le ha heredado a sus hijas y nietas, doña Angelita seguirá de pie, esperando mantenerse por muchos años, viviendo cada cambio en el mercado, cada nueva llegada de un comerciante y llorando cada partida, ofreciendo lo mejor de sus productos.

