En Morelia, la capital del estado de Michoacán, más de 100 personas viven en situación de calle, sin recibir ningún tipo de apoyo por parte del gobierno federal, ni estatal. Estas personas se enfrentan diario a la pobreza, la violencia y la discriminación, mientras tratan de sobrevivir con lo poco que ganan vendiendo dulces y realizando oficios esporádicos como labores domésticas y arreglo de casas.
Muchas de estas personas han perdido la esperanza de una mejoría en sus vidas, y se han refugiado en el consumo de drogas o alcohol, lo que agrava su situación de salud y vulnerabilidad. Algunas también padecen enfermedades crónicas o discapacidades que les impiden acceder a un empleo formal o a una atención médica adecuada.
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Este es el caso de Marcelo, un señor de 44 años de edad que lleva 10 años viviendo en las calles de Morelia. Marcelo está en el completo abandono derivado a su adicción a las drogas, dice que nadie se preocupa por él, ni siquiera su familia, a quien abandonó hace años.
Otro caso es el de Antonio, quien perdió la vista hace años debido a una infección en el cerebro, no tiene seguro médico ni pensión, y tiene que cuidar de su madre.
El señor pide limosna en las esquinas de las avenidas del centro, con la ayuda de un bastón y una lata. Él dice que le gustaría trabajar, pero que nadie le da una oportunidad.
Estos son solo algunos ejemplos de las historias de las personas en situación de calle en Morelia, que son invisibilizadas y marginadas por la sociedad. Estas personas necesitan una atención integral e inclusiva por parte del Estado y las organizaciones civiles, que les brinde oportunidades de desarrollo humano y social, así como el respeto a sus derechos fundamentales.
