María Natividad García trabaja desde los 9 años realizando telares de cintura, blusas y morrales, actualmente tiene 80 y sigue ejerciéndolo por tradición y por ser su único subsidio.
A la edad de 9 años su abuela le enseño la técnica, los distintos tejidos y lo que significa cada figura que se adhiere a las prendas.
Es originaria de Cuanaco, Michoacán y le ha enseñado a sus hijos la técnica para que la tradición no se muera el día que ella lo haga.
“Nosotros no trabajamos en máquina, solamente es telar de cintura, de todo un poquito, de bajas, de morrales, de blusas, de camisas para hombre, pulseras, fajas para sombreros, le echamos de todo, para una blusa pues sí es trabajoso porque es hilo delgado y para hacer el más grueso pues ese sí termina pronto” expresó María García.
Para realizar los morrales tiene un límite de 8 días, en esa semana saca 4 de ellos y están listos para su venta.
Actualmente este arte no es tan bien pagado, pues no sé aprecia lo suficiente para pagar el precio justo de los artículos.
Al ser este su único trabajo, tiene que ponerse firme en los precios y no dejar que le den menos por las prendas que realiza, pues probablemente es la única que venda al día.
“Más que nada, anteriormente lo hacíamos pues para sacar el dinero, pero ahorita nosotros lo nombramos tradicional porque las piezas, que son las fajas y todo esto pues son muy antiguas, esto se usaba para, abajo de las nahuas que traemos pues nosotras, pues ahora casi ya nadie trae nahuas, ya todas andan con pantalón, allá en el pueblo también ya no se usa” mencionó la artesana.
La falta de utilidad que le ven a estas prendas es lo que le ha bajado las ventas a la señora María y por lo cual ha tenido que recurrir a opciones como festivales de artesanos o realizar entregas por pedido a otros países que sí valoran el arduo trabajo físico y de tiempo que conlleva una pieza de estas.
La venta normal es de 4 o 5 piezas al día, sin embargo lo que ayuda a María García a seguir viviendo de estas ventas, son los encargos de varias piezas que se hacen de las afueras del país.
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Los morrales tienen un precio de 300 y 350 pesos, mientras que las blusas, por el arduo trabajo y utilización de materiales, llega hasta los 2500.
“He vendido por pedidos a Atlanta y por allá las vendemos y es cuando hay otro poquito más dinero, pero para vender así pues aquí en Michoacán a veces vendemos, a veces no, sí por pieza no por pedido” expresó María Natividad.
Aunque puede llegar a ser mal pagado el trabajo que ella realiza, el hecho de saber que sus tejidos han llegado a otros países y la cultura Michoacana está siendo apreciada.
Hace bordados especiales con iniciales, nombres o figuras que los clientes le pidan y hasta ahora, 71 años después de haber comenzado este trabajo, no ha pensado en dejarlo en ningún momento.

