Maestros sin feliz navidad por falta de pagos
Por: Michell Ramírez
Los profesores del sistema educativo en Michoacán pasaron una navidad aunque sin ser feliz como fue para la mayoría de la sociedad, pues las carencias se hicieron presentes en la escasa cena de noche buena. Lo anterior como consecuencia de la falta de pagos que no fueron saldados antes del 24 de diciembre.
Profesores de distintas instituciones educativas en la entidad, refieren que a pesar del impago no perdieron la tradición, pues en un acto de amor por mantener unida a la familia, llevaron a cabo la cena de navidad aunque carente en comparación de años anteriores ya que a la celebración hicieron falta los regalos para avivar la alegría de los menores y el brindis como símbolo de agradecimiento.
“Nuestras carencias son esos anhelos, los regalos que han quedado ya muy aislado pues no tenemos ese lujo o privilegio de comentar lo que se regaló en esta navidad, sin embargo la única satisfacción que nos queda es el regalo de unir a la familia”.
“Se dice feliz navidad pero quien sabe de lo feliz que quede. Navidad si, cada año hay, pero de lo feliz, lo dudo por que sin dinero no hay regalos”.
Asimismo, ahora se dicen endeudados con sus propios familiares al no materializar la felicidad que se tenía prevista para estas fechas, pues con el periodo vacacional los gastos en el hogar ascienden de modo que tan solo la cena de navidad fue un lujo para algunas familias que no han recibido un solo pago desde hace tres años.
“Nuestros hijos nos piden lo que ocupan, lo que necesitan sobre todo en estos días que están en la casa, los gastos crecen y nosotros no podemos darles ni lo más mínimo, estamos hablando de una cena, una salida o un juguete y no poder dárselos, para nosotros es muy difícil, muy duro”.
“Si no pudimos tener una cena apropiada, digna con la familia, mucho menos tener regalos. Ya estamos en deuda con nuestros hijos y esperemos que ya se resuelva esta situación”.
Son más de 30 mil familias las afectadas por el impago al magisterio michoacano y aunque esto ha provocado el descontento de los profesores, su interés por educar a las siguientes generaciones no persiste.
“Son tres años en los que hemos trabajado y ni modo de correr a los niños y decirles -¿Saben qué? A mí no me pagan, te vas a ir a tu casa- No, tenemos que atenderlos y por eso nuestra exigencia de que nos paguen.”