La comunidad perteneciente a la Cañada de los Once Pueblos no es la más turística pero hay valiosas manos artesanas dignas de reconocer.
Más allá del atractivo natural, turístico, cultural, y promocional que se da a distintos puntos de Michoacán, Huancito es otra de las caras poco conocidas del estado, pero que alberga un gran tesoro digno de valorarse.
Nos referimos a las manos de sus artesanas y artesanos que preservan la tradición del barro bruñido que se ha pasado entre generaciones.

Esta actividad mantiene viva a la comunidad gracias a las minas que se encuentran en el lugar y que en esta temporada de lluvias, provee de barro cuya textura les ayudan a crear piezas de uso común, como: cazuelas, jarras, comales, macetas, ollas, así como floreros, jarrones, y charoles decorativas con forma de animales y frutas, adicionadas con líneas y grecas.
También podría interesarte: Adiós a una grande del Cine de Oro Mexicano, falleció Anabel Gutiérrez
Aunque quizá, no sea un lugar al que todos los visitantes lleguen o sepan de él, Huáncito se ha destacado por ser una comunidad que por la delicadeza y la belleza de sus piezas de alfarería bruñida como vidriada, el mundo debe conocer, además de que cuenta con edificios arquitectónicos que sobrevivieron tras el sometimiento que se dio en 1523 por tropas de Cristóbal de Olid.
Y tú ¿ya conoces este lugar o has ido? Huancito es una comunidad de Chilchota, y desde Morelia te llevarás un aproximado de 2 horas y media en poder llegar, recorriendo lugares como Capula, Quiroga, Zacapu, El Correo e Iratzio.
