En Morelia, las ciudadanas admitieron no sentirse seguras por elementos policiacos ante una situación de acoso en la calle, teniendo en cuenta que la capital cerró el año 2021 con una alarmante alza de 557 por cierto, en denuncias hechas por hostigamiento sexual.
Ni que decir del Estado, quién con vallas metálicas prioriza la seguridad de un edificio antes que trabajar en materia de seguridad para las mujeres, así como emprender protocolos reales para prevenir, sancionar y erradicar la violencia en razón de género.
“No me siento segura ni apoyada por parte de los policías, porque recuerdo que una vez, me acosaron, yo tenía atrás a un policía y yo le reclamé a mi agresor en plena calle y la policía me dijo -no, señorita, pues si quiere vaya a denunciar,- ¿qué confianza de si quiere vaya a denunciar”, compartió Mari.
“No me ha tocado ir a la policía, pero tampoco tengo la confianza de que si pasará algo acercarme a al policía municipal”, admitió Karina.
“La policía son los que llegan más tarde y son los últimos en actuar”, dijo Alondra.
Las entrevistadas aclararon que las vallas reflejan el deficiente trabajo de todos los órdenes de gobierno concentrados en la ciudad, pues madres y familiares de víctimas de feminicidio han reprochado en múltiples manifestaciones a las autoridades que todavía se niegan a investigar los casos con perspectiva de género.
Las jóvenes propusieron un diálogo con el gobierno para dar soluciones en lugar de construir muros que apartan y desprestigian el movimiento feminista, además de marginar los derechos de las mujeres.
