Inicio Internacionales La lucha del papa Francisco por su salud: un testimonio de resiliencia

La lucha del papa Francisco por su salud: un testimonio de resiliencia

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El papa Francisco, de 88 años, que enfrento una grave crisis de salud que lo dejó al borde de la muerte; su equipo médico calificó su recuperación como un “milagro”, pero advirtió que deberá cambiar su ritmo de trabajo para evitar futuras complicaciones.

Un momento crítico en su estancia en el Hospital Agostino Gemelli, Francisco sufrió una crisis respiratoria severa, su saturación de oxígeno cayó peligrosamente a 78; su estado generó gran preocupación entre sus médicos y asistentes. Se descartó la intubación para no mantenerlo inconsciente, optando por un tratamiento farmacológico intensivo.

las decisiones difíciles que los médicos tomaron, solicitando permiso para aplicar un tratamiento más agresivo, la enfermera del papa, facultada para tomar decisiones en su nombre, dio su consentimiento. A pesar de los riesgos, el tratamiento tuvo éxito y Francisco logró mejorar. Días después, sufrió un episodió de asfixia al atragantarse con comida, lo que generó temor de una recaída fatal; sin embargo, los médicos actuaron rápidamente, estabilizándolo de nuevo.

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El papa Francisco regreso, pero esta vez con restricciones, tras estar 38 días hospitalizado, Francisco fue dado de alta, aunque su salud sigue siendo frágil, se le ha recomendado descansar, evitar grandes multitudes y reducir su carga de trabajo. Según el Dr. Sergio Alfieri, el papa necesita una convalecencia de al menos dos meses para tener una recuperación total; sin embargo, algunos prelados consideran que su estado de debilidad podría ser permanente.

Las apariciones de Francisco serán menos frecuentes y su participación en eventos importante, como los ritos de pascua, está en duda. Incluso, el rey Carlos III canceló una visita programada al Vaticano por recomendación médica.

A pesar de su estado, el papa sigue dirigiendo la iglesia católica. Expertos afirman que su fragilidad no afecta su autoridad y que su ejemplo transmite un mensaje poderoso sobre la dignidad humana y la vejez.

Fuente: New York Times

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