Dicen las malas lenguas que una cosa es lo que digan quienes nos gobiernan y otra los números oficiales y de organismos autónomos.
Son la inseguridad, la violencia delictiva y el desempleo obligan anualmente a miles de familias michoacanas a dejar sus lugares de origen para emigrar a otras entidades de la República y a Estados Unidos (EE. UU.), sin que las autoridades estatales y federales hagan nada para evitarlo.
Según cifras oficiales en enero de 2022, Michoacán ocupó el segundo lugar nacional en homicidios, al sumar 234 asesinatos, cifra equivalente a un promedio de 7.5 víctimas diarias, de acuerdo con información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
Pero la inseguridad pública en el estado no solo proviene de las bandas delictivas, sino también de muchas personas que están acostumbradas a portar armas para resolver sus problemas personales y de negocios sobre todos en zonas alejadas en fronteras con Guerreo y Estado de México.
Por ello, ambos problemas, aunados a la crisis económicas y de empleo, han provocado que la migración crezca y que ahora empiece a tener otras fuertes implicaciones económicas, políticas, sociales y culturales.
Entre 2015 y 2020 abandonaron el estado 110 mil 781 michoacanos para radicar en otras entidades. Únicamente en 2020 salieron del país 50 mil 770, de los cuales 94 de cada 100 se fueron a EE. UU.; en el país fueron 802 mil 807, de los que 77 de cada 100 emigraron. Michoacán aporta el 11.4 por ciento de los migrantes que viajan hacia el vecino país.
A principios de agosto de 2022, el Gobierno Federal informó que el número de homicidios dolosos disminuyó 19 por ciento con respecto al mismo periodo de 2021 y el 13 por ciento con relación a los últimos dos meses. Sin embargo, los homicidios dolosos y feminicidios registrados de enero a junio de 2022 se incrementaron el 11 por ciento con respecto al mismo periodo del año anterior.
De igual manera, hubo un aumento sustancial en otros delitos de alto impacto como la trata de personas, en el que Michoacán presenta el primer lugar nacional. Según el reporte de Causa en Común, el alza de víctimas de este delito en Michoacán fue del 467 por ciento, Querétaro reportó 300 por ciento y Chihuahua 227 por ciento.
La migración michoacana está estrechamente ligada a la falta de oportunidades, al desempleo y a las deplorables acciones del gobierno estatal en materia económica y de seguridad pública. E stos problemas, sin embargo, no son nuevos, pues hace cinco años registró el mayor índice de expulsión de personas en el país.
El Departamento de Agricultura de EE. UU. reportó que el salario de los trabajadores agrícolas se incrementó en nueve por ciento en relación con el de 2021, lo que resultó muy atractivo para los michoacanos, quienes en su entidad carecen de ingresos de ese nivel.
“A veces uno encuentra más posibilidades en otras ciudades o en EE. UU., conviene más trabajar allá porque pagan en dólares”.
Es la frase típica de miles de michoacanos que buscan el llamada sueño americano.
Con este triste panorama los políticos pretenden decirnos que las cosas van cambiando y que se tienen varias mejoras, lo cierto es que los números son fríos y nos hablan de la verdad.
Ni modo, ya los mordió la viborita feliz.
