Ina, la osa que sigue viviendo en una jaula de zoológico imaginaria

Redacción

Los zoológicos son uno de los lugares éticamente más misteriosos. Por un lado, existen muchos zoológicos que hacen un trabajo importante por la conservación de especies.

Por el otro lado, está el negocio a expensas de la explotación animal y es exactamente este sistema el que causa daños severos en los animales. Uno de los casos más conocidos es el de Ina, una osa que vive en una jaula de zoológico imaginaria a pesar de estar en libertad.

El santuario Libearty situado en Zarnesti es ahora su nuevo hogar. El objetivo es que la osa pueda recuperarse y vivir en tranquilidad, pero los efectos del encierro revelan un gran trauma y la única esperanza es que Ina olvide.

En muchas ocasiones los animales en cautiverio necesitan mucho más que un espacio libre para sentirse nuevamente libres. Con frecuencia se olvida que los daños también son emocionales y que con dificultad la libertad física logra borrarlos.

La melancolía de los animales en cautiverio es dolorosa. Basta con observarlos detenidamente y ser empáticos. Su estadía en un espacio tan pequeño que no estimula su esencia es trágica y, si lo pensamos bien, al ser humano le tocó experimentar algo similar con la pandemia ¿ahora entendemos la desesperación?

Necesitamos urgentemente el avance de una conciencia que ponga por encima el bienestar de los animales por sobre las experiencias del ser humano. Dejemos ir los zoológicos, entendamos que nuestra forma de respetar la convivencia con estos seres es respetando su espacio y ecosistema.

Fuente: Ecoosfera