Hip Hop: de fiesta de barrios a estadios llenos.
Hoy llena estadios y llega a cada rincón del planeta en casi todos los idiomas, pero la semilla del ‘hip hop’ fue una fiesta de barrio en el número 1520 de la Sedgwick Avenue, en el Bronx, Nueva York.
Era el 11 de agosto de 1973 y el Back to School Jam prometía ser una simple noche de baile y diversión antes del regreso a clases. Sin embargo, terminó siendo la génesis de lo que hoy es uno de los géneros musicales más populares del mundo.
DJ Kool Herc se había dado cuenta de que cuando ponía disco y ‘funk’ en las fiestas, la gente bailaba más en los momentos en que la percusión se intensificaba: los ‘breaks’.
La técnica era transgresora e implicaba interrumpir con la mano el movimiento natural del vinilo, para mantenerlo en la zona de la percusión. Así también aumentaba la dificultad de ser DJ.
En ese momento nadie lo llamó ‘hip hop’, pero los DJ empezaron a seguir la senda de Herc. Mientras alargaban los ‘breaks’ y en la pista de baile aumentaba el frenesí, un maestro de ceremonias cogía el micrófono e improvisaba rimas para animar la fiesta.
Durante el resto de la década de los 70, el género avanzó clandestinamente. Su único registro eran casetes en los que se grababan las fiestas, pero nadie aún hacía rap con la intención de crear canciones: el énfasis estaba en la escena en vivo, no en la radio.
Con las palabras como herramientas, los raperos pasaron la década de los 80 describiendo su realidad.
Aunque en la década de 1980 el rap se volvió importante en el medio musical, socialmente era visto con recelo por la sociedad blanca de Estados Unidos.
Hoy, artistas como Kendrick Lamar y Drake se cuentan entre los principales de todo el mundo. Sus discos son éxitos enormes en ventas, los escuchan en todos los estratos sociales y colaboran con cantantes como Rihanna y Taylor Swift.
Fuente: El Tiempo