Dedicándose desde los 16 años a la venta y elaboración de las famosas esferas de Tlalpujahua, el único sustento de la señora Silvia Estrada, se ve afectado por las esferas de plástico y el regateo.
Con esfuerzo, cansancio y a pesar de los años, la señora Silvia acude de manera diaria a un Costado del Templo de San Francisco a vender las muy conocidas esferas de Tlalpujahua, algo que ha sido su sustento de vida desde que tenía 16 años.
“Mire yo desde los 16 años o 14 años empecé a trabajar en una fábrica, de ahí estuve un tiempo trabajando hasta que enfermó mi mamá, de ahí ya no pude apenas ahorita empecé a trabajar con mi hija y yo tengo como unos 7 años quizá (…) Pues nuestra artesanía es laboriosa, es cansada, todo implica esfuerzo, todo implica gasto, es un costo total.“
Sin embargo, pese a los días de esfuerzo que cada artesano invierte en detallar sus esferas, adornarlas y darles forma, el regateo y la presencia de artículos de plástico o “chinos” han afectado de manera constante las ventas, dejando de lado el valor de la artesanía.
“Como le digo, se les hace cara la artesanía soplada, esta es toda una artesanía es un arte, sin embargo luego vienen personas y me dicen “sabe que, la de plástico no se rompe” y le digo pues si, no se rompe porque no es artesanal (…) yo nadamas lo que quisiera decirles es que no le pongan regateo a la artesanía porque solamente nosotros sabemos lo que es el cansancio de estar ahí“
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Con la de puesta en cada día de venta, la señora Silvia aseguró que las ventas han bajado en comparación del año pasado, ya que los precios para la elaboración han subido hasta un 30 por ciento.
“Ha afectado bastante la verdad, la venta no ha sido como en otros años, ¿Por qué? Porque le tenemos que subir el costo a la artesanía a los arreglos(…)el vidrio por igual ha subido como un 30 por ciento.”
Sin embargo, pese al frío, o aunque en ocasiones no tenga ninguna venta, doña Silvia sigue saliendo cada día a colocar su puesto en espera de poder celebrar una buena navidad.
