En riesgo elaboración de molcajetes, por desinterés de las nuevas generaciones
Por: Miriam Meza
Con 54 años dedicado al oficio de tallar piedra volcánica para elaborar los tradicionales molcajetes, Esteban Moreno González, artesano de San Nicolás Obispo, preocupado, señaló que el oficio que caracteriza a esta Tenencia de Morelia se está perdiendo entre las nuevas generaciones, quienes buscan otras opciones laborales para salir adelante.
Con las manos llenas de polvo y ásperas, que representan la pasión por un oficio que comenzó hace cientos de años, Don Esteban, aseguró que es triste ver cómo el trabajo de sus ancestros poco a poco deja de ser valorado por los habitantes de esta tenencia ubicada al sur- Poniente de la capital del estado exactamente a 15 kilómetros del centro de Morelia, es decir, a 35 minutos.
De sus cuatro hijos, dos decidieron buscar otras alternativas fuera de la tenencia y dos más se quedaron para continuar con la tradición.
“Yo tengo dos muchachos que se fueron a trabajar por fuera y dos que si les gusta trabajar en esto, yo digo que esto se va a acabar porque a los niños les van a dar otro trabajo mejor y eso es lo que a mi no me parece, tanto tiempo que mis antepasados trabajaron, esto tiene como 300 años que empezó, yo miro que antes trabajaban bien duro”.
Conocido en la tenencia por participar en la elaboración del molcajete más grande del mundo, el artesano compartió que desde los 10 años trabaja duro con el cincel en mano para dar forma al molcajete en el que se pueden preparar diferentes salsas con un sabor característico que da la piedra y que es utilizado por los mejores chefs del mundo.
Emocionado y orgulloso de su oficio, relata como dos de sus nietos han mostrado interés por ayudarlo a mantener viva esta tradición que le ha dado para mantener a su familia a lo largo de su vida.
“Tengo unos nietos que también le echan ganas y es lo que me gusta, para ver si se enseñan, ahí donde yo trabajo tengo dos y trabajan”
Desde su taller ubicado a unos pasos de la plaza principal de San Nicolás Obispo, indicó que anteriormente en la organización de artesanos había 30 talleres, sin embargo, muchos comenzaron a salirse, hasta quedar solo 12 talleres.
“Antes eran más, antes yo me acuerdo que mi barrio que estaba arriba todos se dedicaban y ahora ya algunos se fueron para el norte y ya pues se empezaron a regar, porque es más fácil para allá, para esto es muy difícil labrar la piedra, si no se encuentra una buena piedra hay que buscar otra, es un trabajo pesado”
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Con su vestimenta llena de polvo, con una gorra, relajado y de buen humor, Esteban Moreno comentó que la pandemia por el coronavirus (Covid-19) les ha traído bajas ventas, por lo que se han visto obligados a bajar sus precios, a pesar de que su oficio es de los más cansados.
“Si vendíamos pero poquito, pues a penas media docena o vendíamos más pero barato, si, bajaron varían, la docena la vendían a mil 200 pesos, la daban a mil pesos 100 pesos no es mucho, pero es dinero que hace falta”
Explicó que el proceso para elaborar un molcajete, inicia cuando el artesano va al monte por la piedra y la trabaja, la mayoría sin la ayuda de máquinas, con el sudor en la frente por cada golpe dado a la piedra, resaltó que actualmente en una semana se pueden hacer hasta 12 piezas, las cuales se venden desde los 140 pesos.
