Estamos traumados todos por una sola cosa, por el sonido de la campana, nos da escalofríos
Magdalena Cuenete, mujer purépecha, entre el estruendo de la pólvora narró la fraternidad y la lealtad que une a Aractepacua. Apoyó a una de sus compañeras que llevaba en su rebozo un bebé, a contar su historia luego del asesinato de su hermano, pues aseguró con tristeza que además de que ninguna de las dos habla fluidamente el español, su amiga temía hablar por el trauma que le generó el suceso.
“Todos somos un pueblo unido, todos somos una familia, a todos nos afectaron.
Ella siente miedo porque mataron a su hermano el 5 de abril, por eso quedó traumada, todo el pueblo en general, los niños los ancianos.
Con el miedo estamos aquí luchando, pidiendo justicia para los comuneros caídos(…). Estamos traumados todos, por una sola cosa, por el sonido de la campana, nos da escalofríos”.
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A pesar de los enfrentamientos entre civiles de la marcha y la policía; abuelos, jóvenes, niños y hasta bebés estaban presentes en la manifestación, Magdalena contó que esta es una forma de inspirar compasión para que la policía no los ataque, aunque de igual forma no se siente segura.
“Tenemos miedo de que nos vuelvan a maltratar y por los chiquitos nos respetan
Los animales de los granaderos no le dan importancia a las embarazadas, ni los niños ni los adultos, nada”.
Aún así, Magdalena sigue firme, hombro con hombro hasta que se haga justicia para su pueblo.
