Todos en la ciudad de Morelia, se han topado con el señor de la hojita, como todos lo apodaron, pero su historia va más allá de solo ser un icono del municipio, ya que se caracteriza por usar una hoja de árbol, para crear música y bailar a su compas.
Ignacio Pérez quien es originario de Turicato, y que cuenta con la edad de 66 años, vino a la ciudad de la cantera rosa, hace más de 30 años, desde entonces se pasea por la capital interpretando clásicos de la música regional mexicana.
Este alegre señor, creció en Tierra Caliente, específicamente en Pururarán, y se forjó en el campo entre milpas y mangos, fue entonces que durante su adolescencia encontró lo que sería su pasión y lo llevaría a convertirse en una persona emblemáticas de nuestra ciudad.
“Inicié en Puruarán a los 14 años con hoja de mango y zacate, ahí tocaba con hojas de mango y a muchos les atraía, entonces supe que esta sería mi pasión”, contó el señor de la hojita.
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En este sentido, Nacho Pérez como el se presenta, compartió que su trabajo anterior no lo hacía feliz, ya que dependía de las ordenes de un jefe que no lo trataba bien, por lo que decidió aventurarse e ir por sus sueños, llegando a Morelia, para mostrar su talento.
Pese a que lleva en la ciudad 34 años sigue vistiendo al estilo de los mestizos del campo, con su sombrero de ala ancha y con algunos cambios, como los huaraches por unos zapatos cerrados para pasear más a gusto y poder moverse a todos lados con su peculiar sonido.
Las personas que conocen al señor de la hojita, no dudan en regalarle una moneda desde el primer momento en que escuchan sus singulares melodías, por lo que Nacho puede sobrevivir y así poder pagar sus gastos personales.
“A veces me gano 250 en la mañana, y otros 250 en la tarde, la verdad yo estoy contento con mostrar este talento qué dios me dio”, señaló.
Finalmente, señalar qué este gran talento de Nacho Pérez tiene grandes ventajas, pues no necesita de una inversión mayor a caminar unos pasos de plaza en plaza, no tiene que pagar transporte especial y además es econfriendly, porque su instrumento es 100 % biodegradable.
