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El jinete sin cabeza ¿era un cuerudo de Apatzingán?

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El jinete sin cabeza ¿era un cuerudo de Apatzingán?

La leyenda del jinete sin cabeza se encuentra en muchas tradiciones alrededor de todo el mundo. Pero Michoacán también tiene su versión que se remonta a la segunda mitad del siglo 19 durante la intervención francesa en México.

Y es que hay que mencionar, los cuerudos de Apatzingán fueron guerreros bravíos y muy patriotas, se cuenta que en un encuentro con los franceses un capitán francés perdió la cabeza de un certero espadazo de un cuerudo.

Al finalizar la batalla, los mexicanos enterraron los cuerpos de todos los caídos, pero no pudieron encontrar la cabeza del capitán francés.

Después de algunos años fue que se conocieron los primeros relatos de campesinos que dicen haber escuchado un fuerte e intenso sonido como el de un campo de batalla, seguida de un profundo silencio.

Según relatan los que dicen haberlo visto, el jinete no tiene cabeza, viste un uniforme de oficial francés totalmente ensangrentado con una capa corta de color rojo. El jinete busca venganza y su cabeza.

Sea cual sea la realidad, los campesinos evitan circular por la zona, sobre todo en las noches de Luna llena. Se cuenta que en tiempos recientes, una muchacha de la zona que estudiaba en la ciudad, acudió con tres amigas con la intención de pasar el fin de semana en su casa.

Al pasar por donde fue la batalla, se comenzaron a escuchar los sonidos típicos, el ulular de la lechuza, el chirrido de los grillos, pero de pronto, el campo se vio iluminado por la Luna llena. A lo lejos se comenzaron a escuchar gritos, voces y disparos. De repente un silencio total, donde no se escuchaban ni siquiera los animales del monte.

La lugareña le dijo a sus amigas que mejor apuraran el paso y de forma escueta les mencionó algo sobre la leyenda. De repente el silencio fue interrumpido por los aullidos de los coyotes, los perros comenzaron a ladrar desesperados, y de repente se oyó un galopar y un relincho de caballo. Horrorizadas vieron que, iluminado por la Luna llena, se veía al jinete sin cabeza.

Todas echaron a correr lo más rápido que pudieron, pero cuando sintieron el caballo muy cerca, se lanzaran al suelo.

De repente se escuchó el sonido de otros cascos de caballos, y un nuevo jinete apareció, pero este iba vestido de gamuza, la cabeza cubierta con un paliacate rojo y encima el sombrero, armado con un machete. La anfitriona reconoció las descripciones de sus mayores, ¡era un cuerudo de Apatzingán!

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Enseguida comenzó una lucha entre los dos jinetes, con terribles embestidas por parte de ambos, en un momento el jinete sin cabeza salió huyendo y el cuerudo lo siguió.

Desde ese día los lugareños aseguran, han visto la figura de un nuevo jinete: el cuerudo de Apatzingán cabalgando en las noches, montando guardia en los campos.

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