En este país místico y a la vez extraño, realmente desconocido para muchos de sus habitantes, existen historias difíciles de entender por el común de la gente; tal es el caso de la historia del tzicli o del chicle, la golosina que nuestro país regaló al mundo.
¿Qué es el chicle y cuál es su historia?
El tzicli es un látex arbóreo de características muy especiales que es extraído de la selva del Gran Petén, en las selvas del sur de Campeche y Quintana Roo, donde resplandeció, pero también donde se eclipsó, la cultura maya.
El tzicli fue consumido por las grandes civilizaciones mesoamericanas que descubrieron sus beneficios, pero por algunas centurias había quedado guardado dentro del baúl de los conocimientos precolombinos.
Sin embargo, cuenta la historia que en la segunda mitad del siglo XIX, un norteamericano de nombre James Adams, luego de observar que el ex presidente mexicano Santa Anna mascaba pequeños trozos de chicle, tuvo la idea de lanzar al mercado norteamericano pedacitos de chicle con saborizantes y azúcar.
El éxito fue inmediato, logrando lanzar una reconocida marca de chicles que se posicionó en los mercados del mundo. Sin embargo, hoy en día, se ha dejado de producir en muchos países.
Una golosina muy codiciada
El chicle formó parte hasta el año de 1994, de la lista de productos estratégicos mexicanos, donde se incluyen el petróleo, los minerales y el azufre, entre otros. La posesión del tzicli era codiciada por las tropas que peleaban en el frente de guerra en los dos conflictos mundiales.
Tal era su importancia que su traslado marítimo a través del Golfo de México era casi siempre custodiado por submarinos, para que arribara sin contratiempos a las plantas procesadoras de Estados Unidos, debido a que su consumo era prioritario para la disminución de la tensión propia de los soldados combatientes.
Fuente: México desconocido
