El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump valoró, el día de ayer 30 de junio, de forma alarmista la política migratoria de su sucesor, Joe Biden, y lo hizo durante una visita a la frontera con México donde fue a “admirar” su famoso y prometido muro.
Una frontera “muy peligrosa”, “un país enfermo”, dijo Trump de cara a una nueva candidatura presidencial en 2024. El republicano no ha perdido su retórica desde su “retiro” en sus residencias de Florida y de Nueva Jersey.
Junto al gobernador de Texas, Greg Abbott, y los alguaciles de Texas, el expresidente asistió a una reunión de “seguridad fronteriza” en la pequeña ciudad de Weslaco, en el extremo sur del estado.
“Ahora tenemos una frontera abierta, muy peligrosa, más peligrosa que nunca antes en la historia de nuestro país”, dijo. Luego se dirigió a la frontera que separa Estados Unidos y México, en el valle del Río Grande, a unos treinta kilómetros de distancia.
Durante sus cuatro años como presidente, se completaron aproximadamente 600 kilómetros del muro fronterizo, aunque la mayoría de estos tramos fueron mejoras en las vallas ya existentes.
Para los republicanos, el programa del multimillonario funcionó, pero la llegada de Biden a la Casa Blanca con la promesa de una política migratoria “más humana” creó un efecto llamada.
La primavera estuvo marcada por un récord de arrestos en la frontera sur de Estados Unidos, de 3,200 kilómetros de largo. En mayo, unas 180,000 personas fueron detenidas tras entrar ilegalmente, la cifra más alta en 15 años.
Fuente: El Economista
