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Don Álvaro, institución viva de los gazpachos morelianos

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Don Álvaro, institución viva de los gazpachos morelianos

Por: Estefanía Riveros

Él es don Álvaro, según sus propias palabras: “el último frutero ambulante del ‘ 58 vivo” que empezó vendiendo gazpachos en Morelia, a partir del ejemplo de su padre que vendía en la plaza del Carmen desde 1947. Don Álvaro, siguiendo las huellas de su padre y la vocación de su madre quien a su vez vendía fruta en San Agustín, inició su negocio en 1958 frente al templo de las Rosas durante 42 años, tras de lo cual cambió su puesto al portal del palacio de Justicia y por último, en la cerrada de San Agustín, donde continúa su negocio como desde hace 59 años.

El comerciante a su vez nos compartió la historia detrás de este emblemático tentempié moreliano, que se ha convertido en un referente para los turistas que visitan la ciudad y cuyo origen se remonta al año de 1938 cuando cierto español pidió a un frutero de Morelia que le picara finamente jícama y pepino para recordar los gazpachos de su madre patria y fue a partir de dicha combinación, que surgió un boceto del actual gazpacho moreliano.

Sin saberlo, aquella petición que hiciera el español, dio la idea a los fruteros de Morelia a generar sus propias mezclas, con lo cual en la actualidad se puede degustar hasta nueve frutas diferentes, como son: mango, piña, manzana, sandía, pepino, melón verde, melón naranja, jícama y papaya, de los cuales pueden salir 81 combinaciones distintas que todavía pueden variar más según el gusto del consumidor.

Don Álvaro es un ejemplo de optimismo diario, que a pesar de su avanzada edad, sigue al pie de su negocio día con día y con la convicción de que “uno debe hacer lo que le gusta”, de otro modo, hacer el trabajo a regañadientes aún y cuando se gane dinero, no rinde el mismo fruto y destacó la importancia de ser fiel a uno mismo y a sus raíces.

No cabe duda que vidas como las de él, nos ayudan a reflexionar sobre la satisfacción del deber cumplido, porque tal como dijera en sus propias palabras: “en mí no tengo obstáculos, si vendo bien y si no vendo, también ¿por qué cree? porque descanso, sirvo para otros dos tres días a mis semejantes, estoy bien, lo hago bien y con gusto.”

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