Inicio Michoacán Detrás de un pambazo de helado, hay una gran historia

Detrás de un pambazo de helado, hay una gran historia

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Morelia, Michoacán a 15 de mayo del 2026.- José Luis Reyes no necesita alarma, su reloj biológico desde las 5:00 de la mañana lo levanta de la cama con entusiasmo. Su agenda marca los caminos de tierra que bordean Queréndaro.

Originario de Zinapecuaro José inicia su día laboral, cuando el sol apenas despunta.

“Pues mire, soy originario de Zinapécuro, Michoacán, y saben qué, mi trabajo es ser nievero, es nievero. Yo empecé como a los 15, 18 años, y yo ahorita, gracias a Dios, ya llevo 50 años en este trabajito. Y gracias a Dios, ahí la llevo todavía“, comentó Don José con Orgullo.

Cuando era niño, jugaba en casa con su familia a hacer nieve en un pequeño botecito de madera, pero con una gran imaginación.

“Pues empecé así, como jugando con la familia, que en un botecito, dijo, “vamos a ver si se hace la nieve”. Y ya fue un botecito y luego de ahí ya le está muy mene y mene, porque yo empecé en una tina. Una tina de madera con un bote adentro, de puro mené y mené, mené y mené. Y ahora, gracias a Dios, pues ya tengo máquinas” comentó con una voz de felicidad.

Su oficio formal inició cuando tenía 15 años. José trabajaba para una empresa que vendía helados; ahí su jefe lo motivó y enseñó para que él fuera su propio jefe. Gracias al apoyo que tuvo, juntó un poco de dinero y comenzó a comprarse su materia prima y su carrito para vender por su cuenta.

Poco a poco fue creciendo gracias a su astucia e imaginación, quién lo llevó a inventar el pambazo de helado. Un gusto para paladares exigentes.

Más de 50 años después, el sabor sigue intacto. Y mientras haya una plaza, una fiesta patronal o un antojo heredado, estará José Luis, llevando su tradicional pambazo de helado o el típico barquillo.

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