Luego de que se denunciara la desaparición del anciano, la Fiscalía General de Justicia (FGJ) de la CDMX acudió al negocio a realizar un cateo la noche de este martes, pues no fue una sino dos las desapariciones ocurridas en este local. Luego de esto se cumplió la orden de aprehensión en contra del dueño del negocio.
Contrario a lo que se pensaba, Luis Antonio no es el dueño de la funeraria sino amigo del dueño del negocio, tal parece que tanto el como Ladislao habían acudido a la funeraria a cobrar una deuda que tenían contra el dueño del local identificado como Erick Ismael “N”.
Según indagatorias, Ladislao abría acudido a la funeraria a cobrar una deuda de 30 mil pesos, las cámaras de seguridad registraron su ingreso pero nunca su salida, al día siguiente, Luis Antonio (quien pareciera ser amigo de la preparatoria de Erick “N”) llegó a borde de una camioneta blanca al local ubicado sobre la avenida Camarones, se estacionó, bajó del vehículo, ingreso al negocio, volvió a salir, ingresó de nuevo y nunca volvió a salir.
Gracias al hermano de Luis, se supo que el desaparecido había acudido a cobrar una deuda de 50 mil pesos al dueño de la funeraria momentos antes de desconocer su ubicación.
