Álvaro Hernández Sandoval, es el último frutero que queda de los años 50´s en la ciudad de Morelia, el negocio inició con su padre en 1947 en la plaza del Carmen donde vendían fruta preparada con limón, chile y sal.
Durante 63 años, Álvaro se ha dedicado vender fruta picada y gazpachos en diferentes puntos de Morelia; empezó de manera ambulante a los 13 años en el Jardín de las Rosas, los precios en ese entonces rondaban de los $20 centavos por fruta preparada.

“La frutería del 47 fue mi padre, él preparaba fruta chilito, sal y limón, el trabajo en el Carmen hasta que se fue […] Yo empecé en el 58, cuando tenía 13, esa foto es 59, pero yo inicié un año antes […] Yo vendía manguitos corrientes, chiquito con un palito a $20 centavos, todo ha cambiado mucho” comentó Álvaro Hernández.

Originalmente el puesto de fruta, -ahora con el nombre “Frutería Sandoval”- estuvo ubicado en la calle Nigromante del Centro Histórico de Morelia por 43 años, actualmente se encuentra en la calle Hidalgo, mejor conocida como la cerrada de San Agustín donde vende gazpachos y fruta picada de temporada.

“Así sin perder, 63 años, 43 años fueron de frente al templo de las rosas […] nuestro gobierno tuvo el bien en retirarnos de la calle y fue del modo en el que todo se cambió” dijo Sandoval.
Don Álvaro agradeció a todas las personas que durante décadas han comprado la deliciosa variedad de fruta que oferta, como: piña, mango, jícama, sandía, pepino, así como los característicos gazpachos, pues para él, brindar servicio a los michoacanos es lo que ha hecho toda su vida.

“Para mí el poder servir a mis semejantes, no importa la cantidad, ya no tengo necesidad de esto, para eso vienen mis hijos y mis nietos, ellos se van a quedar […] yo le voy a dejar a mi hijo esto, él lo entiende y mis nietos” dijo el frutero

A palabras de Sandoval, no hay otro frutero ambulante de esa época que siga vigente, ya que han sido 63 años de su vida y si un día la venta es baja, asegura que no tiene problema con regalarlo a quienes lo necesiten, pues hace esto porque le gusta y vive por esto.
“Solo el trabajo fecundo y creador nos traerá un poco de bienestar” finalizó

