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Casi 30 años en la boleada; conoce la historia de don Memo

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Casi 30 años en la boleada; conoce la historia de don Memo

A sus 75 años, Don Guillermo sigue haciendo con pasión el oficio de bolero, y a más de 22 años de haber realizado su primera boleada, no hay día que falte al centro Histórico de Morelia.

El mundo los conoce como lustradores de zapatos o limpiabotas; sin embargo en la cultura mexicana, quien se dedica a brindar este servicio se le conoce como bolero.

Este oficio, cuenta con más de un siglo de historia, y pese a que en muchos lugares es una labor que se encuentra en peligro de extinción; Don Guillermo Jorge Cárdenas Gil, luego de 27 años, sigue brindando este servicio a los morelianos.

Todas las mañanas, el señor Memo llega puntual y temprano al centro de Morelia para instalar y acomodar su lugar de trabajo, sacando sus brochas, así como la grasa y pintura para bolear zapatos.

“Tengo 22 años, como en 1995, mas o menos, anteriormente yo era chofer particular pero como ya no hubo chamba de ese oficio, decidí trabajar de bolero”

Con más de 8 horas de trabajo, Don Memo no falta ni un sólo día al centro de Morelia, trabajando hasta ls fines de semana para poder llevar dinero a su hogar, ya que él se ha convertido en el sustento económico tanto de su hermano como para él mismo; y aunque en ocasiones hay días en los que no puede llegar, siempre busca opciones para seguir atrayendo a la clientela, ya que no siempre hay clientes, lo cual se convierte en un problema económico para el Señor Guillermo, ya que cada lustrada cuesta tan sólo 30 pesos.

: “Aquí vengo a la semana, sábado y domingo; desde las ocho que llego hasta las seis de la tarde, Es una cosa de desarmar todos los días y armar y pues se hace uno como más de media horas y todos los días esta rutina no hay una tarifa exacta, no tenemos un calculo exactamente, aquí es de que tenga uno trabajo y ya como a las seis se vea uno, porque si no le cae mucho trabajo pues no tiene mucho caso estar aquí, y hay que recoger uno temprano, porque el agua ya no deja; pues es desde aquí mas a o menos sale para los frijolitos”

A su avanzada edad, el señor Guillermo sigue manteniendo la alergia al hacer su trabajo, ya que lustrar zapatos, se ha convertido en todo un proceso, ya que primero se le tiene que dar una pasada con el cepillo a los zapatos con el cepillo del crin, el cual ayuda eliminar el polos, para después, aplicar una cera de abeja para luego con ayuda de una brocha aplicar el betún de acuerdo al color del zapato, una pasada más con el cepillo, finalizando con una buena tallada del pañuelo.

“Mientras dios me de licencia de vivir, aquí seguiremos y poder hacerlo, pues si porque esa es la cuestión de sobrevivir; o estoy mal con los profesores, por eso no tenemos trabajo”

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Así, enfrentando obstáculos como marchas, delincuencia, y otro tipo de eventos y circunstancias que muchas veces lo dejan sin clientela, Don Guillermo se seguirá esforzando y trabajando en esta labor que tanta alegría le ha traído, hasta que el cuerpo aguante.

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