Cambio de uso de suelo provoca extinción de especies: COFOM
El cambio de uso de suelo, la deforestación y la contaminación así como la extracción de fauna de sus ecosistemas son factores elementales que provocan el riesgo de extinción de las especies siendo estas consecuencias más catastróficas que la misma cacería furtiva, aseguró Gerardo Olmos Bernal, jefe del departamento de fauna silvestre dependiente de la Comisión Forestal de Michoacán.
Las actividades cinegéticas que son contempladas en la ley de vida silvestre son sustentables ya que es una oportunidad y alternativa para el desarrollo de las comunidades rurales siempre y cuando se desarrollen de acuerdo a sus estatutos por lo cual, la cacería no representa peligro alguno que ponga en riesgo la extinción de las especies Michoacanas, sin embargo, los permisos otorgados por la SEMARNAT para la práctica de esta actividad se han fracturado.
“Realmente, y las cifras así lo denotan, el problema de la extinción de especies va más por el problema de cambio de uso de suelo, de la fragmentación de los hábitats por el cambio ilegal de uso de suelo. Efectivamente el aprovechamiento extractivo de ejemplares de fauna silvestre afecta también en esta condición de extinción de especies. Cada vez, las poblaciones poblaciones silvestres encuentran menos espacios donde distribuirse”.
Regiones de fauna silvestre han sido recuperadas a través de la cacería controlada e incluso se ha logrado rescatar el hábitat natural de las especies ya que para permitir la licitación de las actividades cinegéticas se requiere de una abundancia de los ejemplares que a su vez necesitan de condiciones adecuadas para su desarrollo.
“Las especies de mayor interés cinegético, son el venado cola blanca, que ya es un tema cultural la cacería de este animal, así como otros mamíferos como conejos y liebres que son aprovechados a través de esta actividad”.
Olmos Bernal reitero que la cacería furtiva contribuye a la extinción de especies aunque no en gran medida en comparación del cambio de usos de suelo, pues el desplazamiento humano es mayormente perjudicial para los ecosistemas naturales.
Fuente: Michell Ramírez