Dicen las malas lenguas que con solo una declaración el presidente de la republica Andrés Manuel López Obrador, se borró la promesa de dieciocho años que gritó en cada una de las plazas públicas del país.
Con un simple “cambié de opinión sobre regresar Ejército a cuarteles”, López Obrador, dijo que no tenía la razón en su época de eterno candidato presidencial ante el problema de inseguridad que aseguró le fue heredado, algo que durante años nunca aceptó.
En su conferencia mañanera el tabasqueño dijo que cambió de opinión sobre sacar a las Fuerzas Armadas de las calles y regresarlas a sus cuarteles, como había prometido en su campaña presidencial.
“Sí cambié de opinión ya viendo el problema que me heredaron, de cómo enfrentar el problema de la inseguridad. Sí sabía yo desde el principio, y estaba convencido, que la paz es fruto de la justicia, y esa es la base de la política de seguridad”.
Por ello, justificó la reforma enviada al Congreso para incorporar la Guardia Nacional a la Sedena.
Sobre ello dijo “Lo que hicimos fue reforzar la Constitución, proponer la reforma a la Constitución para que dos instituciones que son fundamentales, el Ejército y la Marina nos ayudaran a enfrentar el grave problema de la inseguridad y de la violencia, por eso se creó la Guardia Nacional”.
Ya como primer mandatario y a diferencia de lo que años justificó, AMLO afirmó que las Fuerzas Armadas no violan los derechos humanos, al tiempo que aseguró que se tiene registro de pocas recomendaciones emitidas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos .
De nuevo el presidente de México demuestra al igual que sus antecesores desconoce la realidad del grave problema de la inseguridad en México.
Hoy el presidente reconoce que sin el ejército la presencia de los grupos delincuenciales no podrá resolverse.
Ni modo, ya lo mordió la viborita feliz.
