Adriano “El Emperador” lo perdió todo

Un sinfín de emociones es lo que atravesó Adriano Leite Ribeiro a lo largo de su trayectoria en el fútbol. Como puede ser que un futbolista de tanto talento desperdicie la oportunidad de ser uno de los mejores jugadores del mundo.
Así como consiguió llegar a la élite de manera brusca, de igual manera cayó en el olvido por su propio mérito. Entérate del lado oscuro de la fama, aquellas tentaciones que no todos los futbolistas pueden rechazar. Bienvenido a la vida de Adriano.
Por más que su apodo es El Emperador, ello no describió en ningún sentido la infancia del futbolista.Su abuelo fue albañil, su abuela vendía frutas y su madre era costurera para después dedicarse a la limpieza. Años después, su hijo compró una casa para todos ellos en Barra da Tijuca, una de las zonas más lujosas de Río de Janeiro.
A los 17 años, comenzó su travesía en el fútbol. En ese entonces se desempeñó como lateral por izquierda hasta que el entrenador Carlos Alberto Torres, de las juveniles del Flamengo lo subió de atacante. Aquel entrenador fue el primero en notar la notable y poderosa pegada que tenía Adriano en su zurda.
La trayectoria en el mundo del fútbol y la vida que desarrolló se entiende mucho mejor si se tiene en cuenta su origen en la favela Vila Cruzeiro. Este es uno de los asentamientos precarios de Río de Janeiro y una de las más peligrosas. Allí ocurren un tercio de los asesinatos de la ciudad brasileña.
En el 2000, Adriano fue incorporado al primer equipo del Flamengo e ingresó contra el Botafogo por la Copa Río-Sao Paulo de aquel año. Tiempo después marcó su primer tanto, ante el San Pablo y al deshacerse del portero con un recorte y golpeando la pelota a la red sin oposición.
Mientras aún vivía en la favela de Brasil, en la zona del Complexo Alemao que es de las más peligrosas del barrio, una bala perdida alcanzó a Almir Mirinho Leite, padre de Adriano cuando éste tenía 10 años de edad. Para la suerte del pequeño, su padre sobrevivió y pudo continuar cumpliendo su rol paternal y de ser su entrenador de fútbol.
El presidente de la institución italiana, Massimo Moratti pidió por su contratación y fue así como en el 2000 dio el salto a Europa. Su primer período no fue redituable ya que compitió con delanteros de la talla de Christian Vieri y Obafemi Martins que gozaban de un presente estelar. Debido a ello, fue cedido a la Fiorentina.