El diputado federal Francisco Huacus Esquivel, es un claro ejemplo de lo que repudian los ciudadanos de la gran mayoría de los políticos mexicanos: el chapulineo, la diatriba, la falta de ética y hasta el recurrir a la traición, en aras de escalar posiciones para mantener privilegios, además, de amasar dinero y poder.
El legislador michoacano fue electo por el Partido del Trabajo (PT) para formar parte de la 65 Legislatura, pero 12 días antes de tomar posición como diputado, renunció a su militancia petista y se alío con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) para sumarse a su bancada a cambio de recibir apoyo para integrarse en una comisión camaral más redituable a sus finanzas.
Huacus Esquivel, junto a Mauricio Prieto, este último, un empresario que ha combinado la astucia política y el dinero para extender su emporio gasolinero en Michoacán, le compiten la candidatura al Senado a Antonio García Conejo, hermano del exgobernador Silvano Aureoles Conejo y actual aspirante a la presidencia del país.
Francisco Javier Huacus, ha jugado aquí y allá, a espaldas del electorado y de los dirigentes de partido. Por un lado, en los hechos se mantiene en la bancada del partido del Sol Azteca, pero por otro, apoya al morenista Ricardo Monreal en su aspiración a la presidencia de la República.
Tan es así, que envió como emisario a su hermano a una serie de reuniones en las que se armaba la estructura monrealista en Michoacán; en la que ofreció aportar hasta cinco mil seguidores de manera inicial a cambio de que se le permitiera exponer una lista de aspirantes a cargos de elección popular para 2024, tiempo en el que se renovarán 112 ayuntamientos, 24 diputaciones locales, 11 federales y el senado de la república.
Sin embargo, ante el ex líder de los morenistas en el senado, Monreal Ávila, Huacus quedo desactivado pues no pudo llevar ni 20 personas a los mitines que se programaron recientemente en Uruapan y Cuitzeo.
