A 7 años del feminicidio de Marijo, este caso sigue impune como muchos otros en el estado, ejemplificando la omisión de las autoridades al estar desaparecida y luego encontrando su cuerpo arrojado en la calle, dejando en el olvido durante cuatro años.
María José Medina Flores, conocida como Marijo, era estudiante de veterinaria de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) y fue asesinada en febrero de 2017; a sus 19 años fue secuestrada, golpeada, torturada, abusada y finalmente asesinada con arma de fuego tras salir del bar Barezzito, ubicado en plaza Altozano al sur de Morelia.
Luego de siete años, apenas hay dos detenidos, faltan tres por detener entre ellos Alexis Gutiérrez Padilla de quien por conocer su paradero ofrecen $100,000 pero a dos años de que se emitió su ficha de búsqueda no hay avance alguno y sigue libre a pesar de ser el principal autor del feminicidio.
“Van 7 años de que Marijo fue asesinada, de que su cuerpo quedó expuesto en las orillas de Morelia, fue violentada y ultimada con una pistol y que como sociedad no hemos dimensionado el grado de violencia que vivió Marijo para que estemos todos indignados en las calles”, expresaron mujeres representantes de colectivas feministas.
El cuerpo de María José fue golpeado previo a su muerte, describiendolo Marisela Montero como uno de los más aberrantes en todo el estado tanto por la forma violenta de haberle dado muerte como por la omisión de las autoridades durante varios años.
“Ya estamos en la etapa final del juicio, estamos pronto a conocer la resolución del juez que está conociendo la causa y me parece que vamos en un sentido favorable… La Fiscalía ahora ha hecho un trabajo bueno y lo que estamos deseando es que el juez, juzgue con perspectiva de género que no nadamás es algo que deseamos sino es una obligación suya y enviando un mensaje a la ciudadanía de que la vida de las mujeres vale”, declaró Marisela Montero.
Para el Poder Judicial la vida de las mujeres es desechable expresó Marisela Montero, el ejemplo es este y muchos otros casos como el de Jessica González Villaseñor luego de haberle reducido la sentencia al feminicida Diego Urik Mañón Melgoza.
