A 12 años de los atentados en Morelia, las heridas todavía duelen
A 12 años de los atentados en Morelia, las heridas todavía duelen

A 12 años de los atentados en Morelia, las heridas todavía duelen

Por: Miriam Meza

Al grito unísono de cientos de morelianos que festejaban el Aniversario 198 de la Independencia de México en el Centro Histórico de Morelia, mientras el entonces gobernador, Leonel Godoy Rangel, ondeaba la bandera de México desde el balcón principal de Palacio de Gobierno, una granada de fragmentación explotaba confundiéndose con los juegos pirotécnicos que serían lanzados durante el tradicional festejo.

Al paso de los segundos, entre la confusión comenzaron los gritos de dolor, el llanto de quienes habían quedado heridos en la Plaza Melchor Ocampo, en donde explotó la primera de las dos granadas, a unos pasos en la Avenida Madero esquina con la calle Andrés Quintana Roo, detonó el segundo artefacto de uso exclusivo del Ejército.

El saldo oficial que dejó el primer atentaron terrorista de México fue de ocho personas fallecidas y 130 heridos, quienes a 12 años reviven la tragedia que marcó sus vidas.

Carmen Liliana Rico, acudió aquel 15 de septiembre a la ceremonia del grito de Independencia acompañada por su hermana y una amiga, confiadas, decidieron colocarse justo frente a Palacio Gobierno en la plaza Melchor Ocampo, en donde privilegiadas sintieron que tenían el mejor lugar para gritar Viva México, pero nunca imaginaron lo que pasaría pasadas las 11:30 de la noche.

Tras escuchar un fuerte estruendo, Liliana sólo recuerda estar tirada en el piso de la plaza rodeada de sangre, sin imaginarse que a partir de ese instante su vida daría un giro de 360 grados, ya que perdió una de sus piernas.

“Yo perdí mi pierna y aquí estoy de pie.. de la noche a la mañana si te das cuenta que cambio todo a tu alrededor, pero la verdad con el apoyo de mi familia y de la gente ya lo veo un poco diferente y cambio mi rutina alrededor de mi vida pero poco a poco ahí la estamos llevando”.

A 12 años, el recuerdo le sigue doliendo, sin embargo, lo consideró como una prueba que la hizo más fuerte.

“Al recordar si duele, año con año, si se te hace un golpe en el corazón, así como cuando alguien te rompe el corazón, pero yo digo que son pruebas y necesitas echarle para adelante, no hay que mirar hacia atrás”

Actualmente, Liliana está casada y tiene dos pequeños hijos que son el motor de su vida.

Teresa y Maricela García, madre e hija, mantienen las esquirlas en cuello y mano derecha respectivamente, tras la detonación de la granada en avenida Madero esquina Andrés Quintana Roo, en donde perdió la vida un hombre.

Teresa, con lágrimas en los ojos recuerda a flor de piel lo sucedido aquella noche trágica que dejó un dolor que estará presente toda su vida.

“Estamos bien gracias a Dios… ¿Es difícil? ¿Va a estar mañana? Pues si para la ofrenda y todo eso..¿Duele todavía?… Es algo que no se le desea a nadie porque ahí está el dolor”

Su hija Maricela tiene esquirlas en su mano derecha, por lo que periódicamente, al igual que su mamá acuden a sus chequeos médicos, psicológicamente es un recuerdo que han tenido que trabajar porque son de esos que no se olvidan.

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“Las secuelas van a estar de por vida, al pendiente con nuestros chequeos médicos, nuestro medicamento y psicológicamente ahí vamos porque es algo que nunca se va a olvidar, entonces no queda más que acoplarnos a vivir lo que pasó y seguir adelante, estamos vivos que es lo que cuenta”

A más de una década del suceso que marco la historia de la entidad, este martes se recordará a los caídos del 15 de septiembre de 2008 con una ofrenda floral en la placa ubicada en la Plaza Melchor Ocampo, sin embargo, será diferente ya que se vive en medio de la contingencia por el coronavirus (Covid-19) por lo que sólo podrá acudir uno o dos miembros por familia, con cubrebocas en todo momento y manteniendo la sana distancia.