Ni la peor de tus citas se compara con lo que le pasó a esta mujer en Bristol, Inglaterra. La chica disfrutaba de una velada con el estudiante Liam Smyth, al que conoció en Tinder, cuando quedó atrapada entre dos ventanas intentando recuperar sus propias heces. Todo empezó con un inodoro que no funcionaba.
Tras cenar en un restaurante de la cadena Nando’s, Smyth y su cita —quien permanece en el anonimato— se dirigieron a la casa del primero con la intención de ver un documental y compartir una botella de vino. Una hora después, la chica se levantó del sofá para usar el baño y comprobó con estupor que el retrete no tragaba sus excrementos. “Entré en pánico”, explicó después. “Metí las manos en el inodoro, envolví [la caca] en papel higiénico y la tiré [por encima de] la ventana”. Desafortunadamente, la ventana no daba al jardín sino a un pequeño espacio intermedio: era una ventana de doble acristalamiento.

A estas alturas, Smyth ya estaba enterado del asunto y había subido al piso de arriba en busca de un martillo y un cincel para abrir la ventana. Pero, siendo una gimnasta aficionada, la chica creyó que podía meterse entre los dos paneles y recuperar sus heces usando una bolsa a modo de guante. Una vez más, no consiguió su objetivo y quedó atrapada cabeza abajo con la cara pegada al cristal interior, imagen que se encontró Smyth tras escuchar gritos de auxilio. “La agarré de la cintura y tiré”, contó Liam en Internet. “Pero estaba atascada”.
Todo acabó bien, a excepción de la ventana de Smyth, que quedó destruida. Pero, dado que vivimos en el siglo XXI, el joven estudiante ha conseguido financiar su reparación con una campaña de GoFundme en la que cuenta con sentido del humor todo lo ocurrido durante su cita de Tinder. A estas alturas lleva recaudadas 1780 libras ($2320). Reparar la ventana costará solo £200.
Fuente: Gizmodo.