En plena Avenida Madero, justo una cuadra arriba de la Plaza Valladolid, silenciosa pero firme, se encuentra el Templo de la Cruz, una edificación que prácticamente ha pasado desapercibida por la gran mayoría de habitantes.
La construcción original de este templo data de 1680 a 1690, fue una de las más suntuosas edificaciones en el siglo XVIII. Y según consta en una memoria de los bienes y alhajas que le pertenecían, fue realizada con motivo de la visita que hizo a la misma el obispo Escalona y Calatayud.
Si no has entrado a ella, te comentamos que en el interior tenía 12 retablos de madera dorada con numerosos lienzos.
A principios del siglo XX por órdenes del obispo Don Atenógenes Silva se remodeló, elevándole el techo y reformándose el altar mayor; en esta época estaba provisto de un cementerio localizado al frente de la iglesia.
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Los misioneros del Espíritu Santo se hicieron cargo del templo en 1920, y para 1970, la fachada se modificó para quedar como actualmente la conocemos.
