Dicen las malas lenguas que luego de una estrategia fallida en el combate a la delincuencia el gobierno federal anuncia otra táctica con el arribo de miles de militares para enfrentar a los grupos delincuenciales que operan en la frontera con Jalisco.
Ahora se anuncia que en las últimas horas arribaron al estado de Michoacán mil 500 soldados que reforzarán las operaciones para disminuir los índices de homicidios vinculados con la delincuencia organizada.
El despliegue de tropas se realizará inicialmente en el municipio de Zamora, Jacona, Chavinda, Tingüindín y Tangancícuaro municipios que han visto como la delincuencia organizada ha expandido su poder.
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Los elementos de seguridad se coordinarán con autoridades de los tres niveles de gobierno para fortalecer la seguridad pública y actuar en caso de necesidades públicas, en cumplimiento con el “Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018-2024”.
Con este anuncio del regreso de los militares a varios municipios de Michoacán quedan claras dos cosas, la primera es que el presidente AMLO reconoce que su diagnóstico para combatir a los grupos delincuenciales fue equivocado y requiere de los militares para contenerlos y la segunda es que su estrategia de seguridad ha sido un rotundo fracaso.
López Obrador seguirá con la estrategia de otros presidentes de utilizar a los militares para enfrentar a los delincuentes a pesar de que dijo que no lo iba a hacer.
Ni modo ya lo mordió la viborita feliz.
