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sábado, 25 - junio - 2022

Violaciones a cambio de comida; la historia de Eduardo y miles de niños en el albergue de «La Gran Familia»

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“La gran Familia”, fue un albergue ubicado en el municipio de Zamora, Michoacán; en el cual decenas de niños, sufrieron situaciones de maltrato, abuso y negligencia tanto educativa como de salud.

En entrevista para grupo CB, Eduardo Verduzco Verduzco, quien solía llamarse Eduardo Yahir Olarte Cruz, y tuvo que cambiar su nombre al ingresar al albergue de Mamá Rosa, donde todos los niños llevaban el apellidos de esta, quien era llamada Rosa del Carmen Verduzco Verduzco, dio a conocer el terror que vivió por 6 años dentro de este lugar.

En un operativo llevado acabo en el 2014 por la Procuraduría General de la República, se expuso por diversos medios de comunicación, una de las historias que consternaría al país; una leyenda de terror, ya que hubo quienes aseguraron, aberraciones como el abuso sexual a los niños a cambio, de un poco de comida.

El lugar, fue fundado en 1954, en el que por mas de 60 años, miles de niños pasaron a manos de “Mamá Rosa”, quien fuera su tutora legal, sometiéndoles a la máxima situación de explotación y el peor trato que cualquier niño pueda recibir.

Desde pequeño, Eduardo, quien es originario de Puebla, sufrió violencia intrafamiliar y abusos por parte de su madre; por lo que a la edad de 10 años, tuvo que salir de su hogar cuando en un intento desenfrenado de ahorcarlo, su madre intentó asesinarlo.

“Yo desde niño, viví violencia familiar, entonces pues he sufrido muchos golpes, muchas violaciones por parte de mi mamá y pues mi papá, pero él golpeaba a mi mamá, mucho tiempo fue así, hasta los diez años decidí huir de casa porque mi mamá intentó ahorcarme en una desesperación”

Esta situación, llevó a Eduardo a tomar un camión con destino a la ciudad de México, donde desafortunadamente, cayó en las manos equivocas; un hombre quien se hizo pasar por su tío y por un año abusó sexualmente de él.

“Huyo de mi pueblo, y llego al entonces DF, aquí lamentablemente pues un señor que se hizo pasar por mi tío, que vivía en El Barrio de Tepito, empezó a abusar sexualmente de mi durante un año, en el cual pues aparte ejercía violencia psicológica, amenazas, a parte de maltratos físicos y todo”

Tras salir de esta situación, Eduardo vivió hasta los doce años en situación de calle, hasta de decidió entregarse el DIF de Nezahualcoyotl, sin saber que será en ese momento, cuando su tortura en la Gran Familia comenzaría; fue trasladado a este lugar semanas después, y pese que al comienzo parecía no existir algún problema en el lugar, Eduardo vivió por seis años violaciones a cambio de comida, miedo y ganas de no despertar más.

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“Cuando desperté, estaban yo afuera del albergue la gran familia, entonces sólo vi a mamá rosa, en lo principal que era lo bonito, el patio principal, donde se recibía todas las visitas, donde se veía la orquesta, el coro, el teatro; (…) entonces cuando llego yo ahí, solamente me dejaron comm en un piano, y ahí ellos hicieron un convenio, no sé que tipo de convenio; lo uncida que se que el DIF para deshacerse de los muchachos le daba una cierta cantidad de dinero a mamá Rosa para que se quedara con ellos; (…) ya después de que sE van los trabajadores sociales, me habla mamá rosa con su radio, para decirme niños ven, y le habla a alias el chivo, y le dice “chivo chivo, ven por él, entonces es cuando me pasan al segundo patio, que es cuando me doy cuenta de la realidad, que era prácticamente un reclusorio, yo entro al segundo patio y veo candados tras candados, barrotes tras barrotes”

Con tan sólo 12 años, Eduardo fue testigo de cómo muchos de sus compañeros peleaban, pasaban hambre, y en eran abusados sexualmente a cambio de un poco de comida en buen estado, ya que de acuerdo las declaraciones, del ahora activista, su primer comida fueron papas llenas de gusanos, algo demasiado normal en el lugar, debido a que mamá Rosa esperaba meses a que la comida entrara en mal estado para hacérselas llegar.

“Chavos tatuándose así con Jhonson, para tolerar zapatos y con agujas de esas para coser zapatos e hilo, a otros peleándose y así, entonces como yo era el nuevo, se acercaron a mi y ya era como la hora de la comida, entonces cuando yo entro mi primera comida fueron unas papas chiquitas llenas de gusanos blancos, y me dijeron que me tendría que acostumbrar a comer así; yo estuve en ese lugar seis años, privado de mi libertad, seis años en los que abusaron sexualmente de mi, muchos como alias el lino, alias el chivo, alias el cito, seis años donde viví en condiciones infrahumanas, la comida estaba echada a perder, lo que nos daban las tortillas en la mano, incluso llegaban donativos muy buenos, en buen estado, pero lo que hacia doña rosa, era dejarlo echar a perder”

Tras seis años bajo este esquema de vida, lleno de dolor, tristeza, miedo e injusticia, y tras varias denuncias, se logró rescatar a más de 500 niños, los cuales eran sometidos a torturas medievales, arrebatándoles la inocencia; manteniéndolos callados al encerrarlos en una cuarto llamado “El Pinocho”, dejándolos meses enteros sin comer, para no acusar los actos que se vivía dentro del albergue.

Para sorpresa de muchos, “La Gran Familia” y lo que pasaba en ella, era un secreto a voces, dónde tanto autoridades federales como estatales, fueron señaladas como cómplices de tan atroz crimen, el cual dejó miedos, y vidas que no contaron con una ayuda para la reinserción a la sociedad

Ahora, a casi 8 años después de haber desmantelado tal crimen, Eduardo se encuentra llevando campañas de activismo para proteger a todos sus compañeros que vivieron en esta situación, luchando cada día por dejar atrás la vida que vivió con mamá Rosa, donde teniente una familia de tres, la cual se forma de su prometido y su pequeño perrito, además de llevar terapia en la cual hace frente a cada uno de sus traumas.

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