Es una de las tres principales reliquias de la pasión que existen hasta nuestros días.
Una antigua y solemne tradición volvió a cobrar vida este domingo en la Basílica de San Pedro, con la excepcional exhibición del Velo de la Verónica, también conocido como el Santo Rostro. Esta reliquia, que según la tradición lleva impresa la verdadera imagen del rostro de Cristo, fue mostrada brevemente desde el histórico balcón de la Verónica, ubicado sobre la estatua del escultor Francesco Mochi.
La ceremonia coincidió con el paso de fieles por la Puerta Santa, mientras se entonaban las letanías, en un ambiente de profunda devoción. El velo se conserva normalmente oculto en una capilla especial y sólo se muestra en ocasiones extraordinarias.
Según la tradición cristiana, esta tela fue utilizada por una mujer llamada Verónica para enjugar el rostro de Jesús mientras cargaba la cruz camino al Calvario. Se cree que su nombre proviene de la expresión latina vera icona (“imagen verdadera”), en referencia al milagroso retrato de Cristo que habría quedado impreso en el paño.
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El Velo de la Verónica es una de las tres principales reliquias de la Pasión de Cristo que se resguardan en la Basílica de San Pedro, junto con un fragmento de la Cruz y la lanza de San Longinos.
Este acto litúrgico, cargado de simbolismo y fe, atrajo a numerosos peregrinos y fieles, marcando un momento significativo en el calendario religioso de la Iglesia Católica.
Fuente: ACIPRENSA
