Michoacán, como otras partes de la república, es un estado en el que se ha convertido en una costumbre el ser testigos de manifestaciones por parte de diversos grupos o movimientos que buscan ser escuchados mediante diversas actividades en las que comparten sus exigencias ante el gobierno, empresas, entre otros personajes a quienes busquen demostrarles su descontento. Sin embargo, la pregunta que tienen muchos es: ¿hasta dónde llega el límite de lo que pueden hacer los manifestantes?
Cómo hemos presenciado, las manifestaciones van desde lo más simple como una pequeña concentración de unas cuantas personas sobre el pase peatonal y un par de pancartas hasta otras se toma por completo una vialidad incluso por días o aquellas en las que secuestran vehículos pesados para bloquear las salidas principales de la ciudad. ¿Qué de todo esto es legal y qué no?
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Según la ley, mientras en la manifestación no se cometan delitos, se ataque a la moral, la vida privada o derechos de terceros, no será objeto de inquisición judicial o administrativa. Sin embargo, probablemente a muchos les parezca extraño ya que en muchas manifestaciones pareciera que se cometen delitos y no sucede nada posterior por parte de las autoridades lo que termina siendo lo que molesta a los ciudadanos.
Además cabe recalcar que uno de los debates más comunes es el por qué tienen derecho los manifestantes de tomar vialidades si los conductores, por ejemplo, tienen derecho al libre tránsito. El problema sin resolución parece ser que, a pesar de que de forma escrita existe un límite para lo que pueden hacer o no los manifestantes, parece que no hay un orden al momento de ejercer la ley, lo que termina en la molestia de los ciudadanos y en una pésima respuesta ante las exigencias de los manifestantes.
