Pese a tensión, Irán y Estados Unidos no quieren ir a la guerra
Redacción
Mientras la hostilidad retórica aumenta y las amenazas entre Irán y Estados Unidos se intensifican, dos exenviados de la Casa Blanca a Medio Oriente insisten en que ninguna de las partes está interesada en una guerra y resaltan el elemento personal de la disputa entre sus líderes.
A menos de una semana del ataque de EE.UU. que mató al general iraní Soleimani en Bagdad, el líder supremo de Irán y el presidente estadounidense Donald Trump, se han amenazado mutuamente y puesto al mundo en alerta sobre un posible conflicto a gran escala.
Dos ataques en áreas con presencia estadounidense en Bagdad han sido hasta ahora la única reacción militar concreta tras la muerte del comandante de la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución iraní (IRGC) el pasado viernes.
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Una de las consecuencias del ataque contra Soleimani ha sido el impulso, por parte de los gobiernos iraní e iraquí de que las tropas estadounidenses presentes en Irak abandonen el país, algo que atenta directamente contra los intereses del presidente.
Por otra parte, el anuncio del Gobierno iraní de que dejará de cumplir las restricciones de enriquecimiento de uranio impuestas en el acuerdo nuclear de 2015 es, según Ross, un intento de responsabilizar a Washington por una medida que ha generado el repudio de Rusia, China y la Unión Europea.
Una de los principales interrogantes que surgen tras el ataque del viernes y la actual escalada de tensión, es el impacto regional que pueda tener, en un contexto donde los países del Golfo se encuentran estratégicamente alineados con Israel en su oposición a Irán y su creciente influencia en Medio Oriente.
Con información de EFE.
