Acompañamiento en tratamientos de cáncer, protección para los niños y recuperaciones milagrosas, por esto los feligreses llegan caminando largos trayectos al Santuario de la Virgen de Guadalupe a dejarle flores y agradecer lo mucho que les ha dado.
Este 12 de diciembre es un día con emociones desbordadas, lágrimas de felicidad y de tristeza y caras de dolor quiénes por primera vez se acercaban a pedirle un milagro a la morenita guadalupana.
“Yo sufrí de cáncer y estoy muy agradecida con la santísima virgen, por eso vengo a visitarla porque me alivió, yo le tengo mucha fé y por eso vengo aquí, hasta que dios me de licencia, me dieron 7 años de tratamiento, llevo 3, si dios me da licencia a salir los 7 vengo de todos modos, tengo 7 cirugías y de todas he salido adelante” dijo feligrés.
La fé mueve montañas, así lo mencionan muchos de los creyentes, mientras ella los cubra con su manto, estarán protegidos de cualquier mal que pueda llegar.
Los que han pasado por cirugías o procesos médicos, se encomiendan a ella diciendo “tú eres mi enfermera, tú eres mi doctor, madre mía” es de esta forma que sienten que las manos de quienes harán las operaciones quedan bendecidas para que no haya contratiempos.
“Pues venirle a agradecer que gracias a dios estamos bien, que mi familia y todo el mundo pues vamos saliendo cada día, son emociones encontradas tanto por el agradecimiento como por la ayuda y pues es la fé que mueve tantos sentimientos y emociones a la vez” mencionó moreliana.
Este 12 de diciembre es más especial que cualquier otro día, no solo por el festejo, sino porque al entrar al templo la sienten en su corazón, la sienten cerca y que con su mirada les da el abrazo que tanto necesitan.
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“Venimos caminando desde la Colonia Santa María de Guido, todo la loma, bajamos por la calzada hasta aquí, porque a mí realmente la virgen me ha hecho muchos milagros,yo le tengo una fé enorme y grande” dijo ciudadana.
La madre de todos los mexicanos ha concedido infinidad de milagros, por lo que la fé y devoción hacia ella sigue presente después de su primera apariencia hace 491 años.
“Yo aquí vine a entregar a una de mis hijas que estuve un año enferma y yo vine a decirle, señora, quiero que a mi hija ya te la lleves, ya no quiero que ella esté sufriendo y al poquito tiempo mi hija sanó, increíble, increíble, bendita sea la virgen de Guadalupe” expresó la feligrés.
Los mismos creyentes mencionan que no se trata de un “fanatismo” como muchos lo llaman, sino que están convencidos de que de verdad los escucha y ayuda.
El 12 de diciembre mueve emociones, hasta en los que eran escepticos, las ganas de dejar salir las lágrimas de felicidad son irresistibles al ver la imagen gigante al entrar al templo de San Diego.
