La pareja reza para que el corazón de su bebé deje de latir ya que el embarazo ya no es viable y la madre podría desarrollar una infección letal.
Andrea y Jay, nunca se imaginaron que tendrían que enfrentar esta situación: orar para que el corazón de su hijo deje de latir.
A pesar de que el embarazo no era viable debido a que la placenta se desvió parcialmente, el corazón del bebé seguía latiendo.
“Con la hemorragia y la separación de la placenta del útero, con la membrana totalmente rota y el cordón umbilical del bebé sobresaliendo de su cérvix, Andrea está en un riesgo altísimo de infección y todo se podría prevenir”, dijo Andrea, la madre del bebé.
A pesar de que se sabe que el bebé no va a sobrevivir y que es muy riesgoso para la madre los médicos en Malta no pueden practicarle un aborto porque es ilegal incluso cuando el feto no tiene ninguna oportunidad de sobrevivir, como en este caso.
“El bebé no puede sobrevivir, no hay nada que se pueda hacer para cambiar eso. La queríamos, aún la queremos, la amamos, quisiéramos que sobreviviera, pero no lo va a hacer. Y no solo estamos en un punto en el que estamos perdiendo a una hija a la que queríamos, sino que el hospital está prolongando la exposición de Andrea a riesgos”, agregó el padre.
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Los médicos están a la espera de que el feto salga por sí solo: “la práctica general es que los médicos dejan que el cuerpo expulse el feto por sí mismo, o si la paciente se enferma mucho y desarrolla sepsis, intervendrán para salvar la vida de la madre”.
La doctora Lara Dimitrijevic, una abogada en Malta y presidenta de la Fundación para los Derechos de las Mujeres, ha estado luchando contra esta ley durante años sin tener respuesta a favor.
Fuente: El universal
