Palo a Silvano

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Dicen las malas lenguas que cuando más tranquilo veía el sol el ex gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, de repente su cielo se nubló.
La Contraloría de Michoacán emitió una resolución que inhabilita a Aureoles Conejo para ocupar cargos públicos o de algún puesto de representación popular, debido a que no presentó la declaración de su patrimonio al concluir su gestión como gobernador de Michoacán.

Por mandato de ley, Silvano Aureoles estaba obligado a presentar su declaración patrimonial final dentro de un plazo de 40 días posteriores a su separación del cargo de gobernador el 30 de septiembre del 2021, pero la entregó hasta el 29 de octubre del 2022. También omitió presentar su modificación de declaración patrimonial en mayo del 2021, y la presentó después de más de un año.

Después de concluir su cuestionado gobierno, Silvano declaró no tener bienes muebles ni propiedades , lo que contrasta con los dichos del propio ex gobernador en un mitin realizado en febrero pasado, donde aseguró tener dos casas una en Zitácuaro y la otra en Morelia.
El pasado 23 de febrero, la Contraloría del Gobierno de Michoacán emitió una resolución administrativa que sanciona a Silvano Aureoles con 11 meses de inhabilitación, periodo en el que no podrá desempeñar empleos, cargos o comisiones en el servicio público, ni participar en adquisiciones, arrendamientos, servicios u obras públicas.

Furioso por la información que se publicó en su contra el ex gobernador utilizó su cuenta de Twiter para lanzarse contra el actual mandatario Alfredo Ramírez Bedolla, quien según Silvano es el responsable de emprender una campaña de desprestigio contra su persona.
Silvano escribió: “ese recurso que gasta para pagarle a medios nacionales y estatales, utilícelo para apoyar estancias infantiles; compre medicinas para niños y niñas con cáncer, Michoacán está en llamas y sumido en la violencia”.

Lo curioso del tema es que en su época de gobernador, Silvano era acusado de lo mismo que ahora le reclama a Ramírez Bedolla, dicho de otra manera, Silvano se quiere curar con el mismo veneno que utilizaban para desprestigiarlo sus oponentes y detractores cuando él tenía el poder, lo malo es que no entendió que algún día dejaría de tenerlo y ahora ya no sabe qué hacer para que los michoacanos le crean.
Ni modo, ya lo mordió la viborita feliz.

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