El padre de Leo, el niño de 13 años que murió tras ser succionado por un filtro de agua en el parque Xenxes, de Grupo Xcaret, aseguró que un vicefiscal de Quintana Roo ordenó que no se le entregara el cuerpo de su hijo si no firmaba el perdón.
“Hablé con el vicefiscal Villarreal, no me acuerdo del nombre, y su condicionante fue que firmara el perdón. Dije sí lo firmo, pero antes rindo declaración, pero me dijeron que no, que si no firmaba no me daban a mi bebé, me hinqué ante la abogada y lloré para que me dieran el cuerpo de mi bebé”. Dijo en entrevista para Milenio.
Miguel Luna, padre del pequeño, dijo que visitaron Quintana Roo, con el objetivo de celebrar que habían vencido al coronavirus, pero que una negligencia le quitó la vida a su hijo.
Agregó que, cuando su hijo fue succionado por el filtro, fue el quien tuvo que auxiliarlo, ya que el personal del parque no lo ayudó, además que ni siquiera llamaron a la Policía o a algún servicio médico.
El señor Miguel expresó que no llevaron a Leo al hospital más cercano, y que no le permitieron atender a su hijo, siendo él médico cardiólogo, ni trasladarlo a la Ciudad de México.
Milenio
