Niños migrantes separados de sus familias sufren trastornos
Redacción
Los niños migrantes separados de sus padres en la frontera méxico-estadounidense el año pasado mostraban síntomas crecientes de estrés postraumático, los que se agravaron durante el proceso frenético de reunificación familiar, según un informe de un organismo supervisor interno del gobierno estadounidense.
Los menores, muchos de los cuales ya enfrentaban situaciones difíciles en sus países de origen o las padecieron durante su viaje al norte, exhibían más síntomas de miedo, sensación de abandono y estrés postraumático que los chicos que no fueron separados de sus padres, de acuerdo con el informe del inspector general del Departamento de Salud y Servicios Humanos.
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Algunos lloraban inconsolablemente. Otros creían que sus padres los habían abandonado y estaban enojados y confundidos. “Otros sentían miedo o culpa y se preocupaban por el bienestar de sus padres”, señala el informe.
El informe es el primer documento oficial sustancial de una dependencia del gobierno sobre el impacto que ha tenido en la salud mental de los menores la política de “tolerancia cero” del gobierno de Donald Trump, que dio lugar a la separación de familias.
La agencia que emitió el informe dijo que cuanto más tiempo un niño permanecía bajo custodia, más grave el deterioro de su salud mental, y recomendó que se redujese el tiempo que se los mantiene retenidos. También planteó la creación de mejores opciones para su atención mental y la contratación de más personal capacitado para lidiar con estos casos.
