Niñas venden dulces y churros para continuar con sus estudios
Por: Miriam Meza
A su corta edad, Marisol y Evolet se volvieron todas unas emprendedoras, su objetivo comprar un celular y una impresora que les ayude a su desarrollo académico durante esta contingencia por el coronavirus (Covid-19), que las obligó a tomar clases en línea, sin contar con las herramientas necesarias en casa.
Vecinas de la colonia Felipe Carrillo Puerto y mejores amigas, se han apoyado para juntas aprender a distancia, aunque no es algo que les agrade, decidieron echarle todas las ganas al ciclo escolar 2020-2021.
“Ella ocupaba un teléfono y yo una impresora, entonces se nos ocurrió la idea de poner churros para poder conseguir el dinero necesario para poder comprar y sí, nos va bien”.
Evolet, cursa actualmente sexto grado de primaria en la escuela Ignacio López Rayón y debido a la gran cantidad de trabajos ocupa una impresora que la ayudaría a no gastar tanto dinero.
“Más que nada para imprimir todo el trabajo que nos mandan de la escuela, porque si es mucho trabajo que nos mandan y por eso necesito la impresora”
Marisol con 12 años de edad comenzó a cursar primero de secundaria, sin embargo, tuvo que pedirle a su amiga que le prestará su teléfono para tomar clases en línea, ya que su celular no cuenta con las aplicaciones para hacerlo.
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“Para meterme a los archivos y todo eso de la secundaria porque yo tengo un Huawei viejito y no me abre nada de eso y tengo que quitarle la pila o reiniciarlo para poder meterme a las cosas… En el de ella, yo sé lo estoy prestando”
La mamá de Evolet, al ver la iniciativa de su hija y su amiga, decidió cooperar para comenzar con el negocio, el cual adaptaron en la entrada de su casa ubicada en la calle Benemérito de Yucatán.
“Su mamá de ella nos dio 16 pesos y compramos dos paquetitos de paletas y se las estábamos vendiendo a los de las combis y fue de que ahí sacamos para poder comprar los churros y ese mismo día nos pusimos”, dijo Marisol.
A pesar de que a penas llevan tres días con su pequeño negocio, las ventas han ido bien, ya que en promedio sacan 130 pesos al día, por lo que esperan pronto cumplir su objetivo.
“Ayer vendimos 136 pesos, dejamos 40 pesos para surtir, porque ya se acabaron todos los churros, empezamos hace dos días y vamos bien”
Ambas tienen dos hermanos pequeños y sus familias no cuentan con los recursos económicos para poder comprarles el celular y la impresora, ya que al dedicarse al comercio las ventas han bajado considerablemente por la contingencia sanitaria.
