Nació en la cárcel y, a sus 11 años, nunca ha salido
Meena es una niña originaria de Afganistán que nació en la cárcel y, a sus 11 años, nunca ha salido de ese lugar; la pequeña nunca ha cometido un crimen, pero se encuentra pagando las consecuencias de los actos de su madre, Shirin Gul, una asesina serial que fue condenada a cadena perpetua.
De acuerdo con una de las políticas que manejan en las cárceles de ese país, los hijos de mujeres prisioneras pueden quedarse con ellas hasta que cumplan la mayoría de edad contemplada que, en ese caso, son los 18 años; esto se refuerza cuando no cuentan con algún otro familiar.
Sin embargo, Meena no es la única y claramente tampoco será la última en vivir de esta manera, sin tener una idea de cómo se ven las cosas desde el exterior; en el ala femenil de esa cárcel, hay 36 niños que acompañan a un total de 42 madres.
La historia de ella se distingue del resto por el tiempo de condena, ya que las demás mujeres estarán ahí por periodos mucho más cortos que Shirin, así que los niños pronto podrán salir al mundo para conocerlo.
A pesar de que hay algunos orfanatos en los cuales aceptan a los niños que viven en estas circunstancias, las madres deben estar de acuerdo con que se lleven a sus hijos, pero Jalalabad, el área donde viven, no forma parte de este programa.
“He pasado toda mi vida en esta prisión. Sí, me gustaría poder salir. Quiero irme de aquí y vivir afuera con mi madre, pero no me iré sin ella”, explicó durante una entrevista.
La madre de Meena asegura que ella no cometió ningún crimen, “mi única falta es que cociné comida para mi marido, que sí cometió un delito”. El hombre al que se refiere, fue sentenciado junto con su hijo, cuñado, un tío y un sobrino por asesinar a 27 hombres afganos; no obstante, a ella la contemplaron como la líder.
Fuente: The New York Times
