Ulises Rosales
Jóvenes y adultos por igual, han encontrado como medio de entretenimiento los mini casinos o también conocidos como “maquinitas/tragamonedas” pero lejos de ser una diversión sana, recurrir a los juegos de azar puede convertirse en un vicio que resulta complicado controlar.
Los jugadores que acuden a estos centros principalmente, son personas adultas con una vida financiera inestable que por sus necesidades ven estos artefactos como una vía de dinero fácil; pero que de un momento a otro, los lleva a perder más de la cuenta.
Quienes van por casualidad a los mini casinos, gastan en promedio de cinco a 20 pesos y si bien les va, regresan a sus casas con al menos, la cuarta parte de lo que destinaron como gasto a esa diversión… Pero, para quienes ya enfrentan un vicio, los montos que invierten no tienen limite e inicialmente van de 50 a 200 pesos diarios en monedas para apostar en las maquinitas.
En la mayoría de los casos, los jugadores lamentablemente, no logran recuperar sus fondos y tienen que retirarse pensando en que compiten contra una maquina que a todas luces, jamás perderá…
Destinar esos fondos en pequeñas apuestas, para muchos, implica dejar de lado la compra de productos necesarios para sus familias…
