México vive en este domingo de verano olímpico una inédita y a la vez polémica consulta popular para enjuiciar a los expresidentes del país que llega tras una larguísima carrera de fondo de muchos años en los que la ciudadanía ha exigido acabar de una vez con la impunidad.
Se necesita una elevada participación del 40 % para que sea vinculante y muchos consideran innecesario o incluso absurdo votar para que los delitos se castiguen.
Muchos mexicanos madrugaron este domingo para ver el bronce de la mexicana Aremi Fuentes en halterofilia en Tokio 2020 y pocos para acudir al colegio electoral ubicado en la conocida plaza de la Cibeles, en la colonia Roma, un céntrico barrio de clase media.
“Creo que los expresidentes tienen que dar cuentas de la gestión, buena o mala, que hayan hecho. Yo creo que es visiblemente muy mala la que hicieron y los efectos los estamos viviendo ahora”, explicó Jaime Maldonado, de 56 años, uno de los vecinos que fue a votar.
Este ingeniero químico culpó a los exmandatarios de la expansión de “la violencia y los cárteles”, y celebró que por primera vez en la historia se convoque a los mexicanos en una consulta popular.
“Me parece un ejercicio muy interesante y muy importante. La situación del país es fruto de muchísimos años de abandono de las clases en el poder”, explicó antes de proseguir con su domingo.
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La consulta fue una promesa del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien llegó al poder en 2018 con el objetivo de erradicar la corrupción y de promover una democracia más participativa.
En un inicio, la consulta proponía enjuiciar a los exmandatarios Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Ernesto Zedillo (1994-2000), Vicente Fox (2000-2006), Felipe Calderón (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018) por corrupción, fraudes electorales y la guerra contra el narcotráfico, entre otros males.
Pero la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) modificó la pregunta para preservar la presunción de inocencia y dejó un enunciado muy abierto que plantea a los mexicanos si quieren “emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados”.
Los promotores de la consulta defienden que la victoria del ‘Sí’ servirá para abrir Comisiones de la Verdad que investiguen los crímenes de las Administraciones pasadas, mientras los críticos ven innecesario votar para que se cumpla la ley.
López Obrador ha mareado la perdiz con la consulta, puesto que la convocó y la promovió, pero no votará porque su “fuerte no es la venganza”.
Además, el Gobierno no ha expuesto su plan para aplicar el resultado, con lo que hay mucha incertidumbre al respecto.
Beatriz es partidaria de “hacer a un lado al presidente” en este tema y defiende la consulta como una “oportunidad” para presionar al Poder Judicial porque “la justicia en México no se aplica”.
Con información de EFE
