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Los matices de la palabra perro

La palabra perro no es sinónimo de infidelidad

Por Sara Gil

En español encontramos la peculiar forma de darle diferentes significados a las palabras, a veces muy alejados de su significado original.

Tal es el caso de la palabra perro, que en lingüística es una palabra polisémica.
La polisemia se da cuando una palabra tiene más de un significado, es decir, cuando aislamos una palabra de su contexto, esta nos permite pensar en más de un concepto. Por ejemplo, tenemos el significante /perro/ y tenemos varios significados como: animal, persona con muchas parejas, persona triunfadora, persona que causa lástima, etc.

La polisemia es una palabra que admite más significados. En este punto es importante aclarar que polisemia, homonimia y sinónimos no son lo mismo; por lo tanto, la palabra perro no es sinónimo de infidelidad o agresividad.

Fernando Lara hace la diferenciación entre fenómenos lingüísticos, dice que la polisemia es un fenómeno de la naturaleza significativa. Es la capacidad de cualquier lengua de significar cualquier nueva experiencia durante el acto del habla y que no se debe confundir con los fenómenos de la sinonimia, antonimia y homonimia que son fenómenos del léxico, o confundir la polisemia con la ambigüedad y vaguedad porque son fenómenos de la naturaleza del texto.

Entonces es equívoco confundir cualquiera de estos fenómenos con la polisemia. ¿por qué son diferentes? La sinonimia es cuando hay dos palabras en las que su significado coincide hasta el punto en que se puede sustituir una por la otra, pero solo bajo un determinado contexto. La antonimia se da cuando los significados de dos palabras son opuestos en ciertos contextos. En la homonimia hay dos tipos: la homofonía que es cuando dos palabras que tienen diferente significado tienen la misma pronunciación, pero no la misma escritura y la homografía es cuando el significado es diferente, pero coinciden en la escritura y la pronunciación. Citando a R. Trujillo (1977) que dice:

Toda descripción lingüística debe de separar la constante de la variable, lo que es función semántica, sintáctica o fonológica de lo que es manifestación de esa función.

Podemos distinguir los rasgos de cada fenómeno; todos tienen como rasgo común que funcionan solo con un contexto determinado.

La sinonimia, la antonimia y la homonimia se contraponen con otra palabra por ejemplo en la sinonimia podemos contraponer las palabras: prudente/ sensato. En la antonimia: prudente/ imprudente. En la homonimia: tubo/tuvo y ve (ver)/ ve (ir).

La polisemia no comparte este rasgo, no es necesario contraponer significantes. Por lo tanto, el rasgo distintivo que nos permite poner a la polisemia como un tipo de fenómeno diferente a la sinonimia, antonimia y homonimia es que no se contrapone con otras palabras. A pesar de esta diferenciación aún no queda claro el límite entre la homonimia y la polisemia. S. Ullmann citado por M. Isabel Martín Fernández (1990) nos brinda dos criterios de diferenciación; uno diacrónico y el otro sincrónico.

Desde el punto de vista diacrónico, en la homonimia dos o más palabras confluyen
en su evolución fonética. La polisemia surge cuando los matices de una
palabra se alejan entre sí hasta llegar a convertirse en significados diferentes.

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El segundo criterio aducido tradicionalmente es sincrónico, pero no objetivo
ni lingüístico: el hablante «siente» como próximos (una palabra: polisemia) o alejados
(dos o más palabras: homonimia) los significados con igual expresión.

Desde el criterio diacrónico podemos decir que es una distinción muy limitada en cuanto a la homonimia. Según este criterio es cuando dos palabras con diferentes significados con el paso del tiempo han llegado a compartir el mismo significante. Esto se puede adecuar a solo unos cuantos ejemplos ya que muchas veces es incierta la etimología de las palabras. Por el lado de la polisemia se considerará que es más acertada la definición y por medio de esta nos vamos a permitir establecer las distinciones entre un fenómeno y otro. El criterio de la sincronía simplemente no lo usaremos ya que parece que es solo por intuición del hablante. No se descarta la hipótesis sin embargo no se puede comprobar en este ensayo. Partiendo de la definición antes dada de polisemia intentaremos hacer la distinción. Tenemos que la polisemia surge de los matices de una palabra que se alejan entre si hasta hacerse de un significado diferente. En primer lugar, vamos a explicar el proceso de creación de la polisemia.

Ullmann citado por Ridruejo (2011) nos dice que la polisemia surge, en gran medida, a partir de cambios en el significado de un elemento léxico, bien como consecuencia de una metáfora o una metonimia, bien como resultado de una especialización contextual.

La polisemia brota, principalmente, de la metáfora y de otras figuras retóricas, es decir, tenemos un objeto real y uno imaginario al que queremos atribuirle ciertos rasgos que tiene el objeto real ya sea en su forma o su papel en la sociedad. Volvamos con el ejemplo de perro: el objeto real sería el perro, de todos los rasgos físicos y el comportamiento que desempeña en la sociedad, se toman algunos para designar a un objeto imaginario. En la expresión “Es un perro, siempre se está peleando con los demás” del objeto real (perro) se toma el rasgo de agresivo y se le traslada a un objeto imaginario, que sería una persona agresiva y/o malvada. Es así que las palabras pasan de estar en un nivel restringido a un nivel más amplio. Al buscar en un diccionario la palabra perro, este no se limita en dar la definición técnica, sino que se desplaza a una variedad de entradas concebidas por los hablantes en situaciones reales connotando la palabra de otros significados dependiendo de su situación cultural, social y son el resultado histórico de las palabras que se prestan a significar cualquier cosa por el conjunto de sus rasgos. En conclusión, podemos afirmar que la polisemia es un fenómeno exclusivo de la naturaleza de la palabra y es un gran recurso para la economía lingüística ya que permite que los hablantes puedan expresar una amplia variedad de significados sin la necesidad de crear nuevos significantes.

En conclusión, podemos decir que la polisemia es una palabra con diferentes matices de significación que siempre van a depender del significado principal, va a tomar de este sus rasgos para crear un nuevo significado que serán alusivo, no literal. Por lo tanto, podemos decir que la homonimia es la palabra que cuentan con dos significados principales, es decir, no habrá ese degradado de la definición central y que a pesar de tener el mismo significante tendrán dos significados principales completamente independientes entre sí.
Por lo tanto, la palabra perro no es sinónimo de infidelidad, sino uno de los matices significativos de la palabra.

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